Niños Predicadores: ¿siervos o farsantes?

26 10 2007

Antes que cualquier leña verde o fogata se avive aclaro que estoy convencido, por la Biblia y experiencia personal, que los niños son alguien ESPECIAL para Jesús, que ellos llegan a ser más espirituales que nosotros y que de ellos es el reino de los cielos.

Me encuentro estos videos, ya hace un rato, acerca de un niño predicar, hay más pero como que este es el más “efectivo”, pero por más que quiero concentrarme en su “mensaje” me gana ver más todo el show que arma, imitación de predicadores de tele que hacen mucho escándalo, buscan siempre que todos griten amén cada 3 minutos y tratan de hablar elocuentemente o con fuerza para crear reacciones como apalusos, risas o cualquier ruido del respetable.

En sí, no me está predicando nada, no dice nada, está mas enfocado a su elocuencia o repetición palabras, me suena más a un “vean que buena memoria tengo y que bueno soy para hablar en público”. Creo que otro “error”, si se puede llamar así, es el tratarlo de volverlo adulto, el vestirlo de grande, darle un púlpito igual y cosas que lo que realmente creo están haciendo es haciéndolo ver como un niño adulto o precoz, cuando creo que la dulzura, inocencia y espiritualidad de un niño se refleja de otra forma, no es tanto en su faramalla o elocuencia sino más bien en la sincerdidad de sus palabras, su entendimiento y revelación aparentemente simple pero profunda en eso que sólo los niños tienen.

Esto no creo que sea un niño de los que describe Jesús, ni creo que por más que El discutía de la ley con los ancianios haya sido así.

No se que piensen ustedes pero para mi, se me hace un vil teatro, y no estoy de acuerdo, NO con que lo niños prediquen, claro que no, sino con la forma en cómo lo hace o lo hacen ser a este niño.

En fin a ver que piensan a lo mejor hasta club de admiradores tiene ya el morrito o yo aquí tupiéndole.

Aquí les dejo el video:




¿Quién decís que soy yo?

25 10 2007

La pregunta que Jesús había dirigido a los doce en el camino de Cesarea hubiera debido ser el principio de la total conversión a la nueva doctrina. ¿Qué necesidad podía tener Jesús de saber lo que los demás pensaban de Él? Semejante curiosidad prende tan sólo en las almas inciertas, en los que no se conocen, en los débiles, que no saben leer en sí mismos; en los ciegos poco seguros del terreno que pisan. En cualquiera de nosotros parecía más legítimo que en Él una pregunta como ésa. Porque nadie sabe verdaderamente quién es; nadie conoce con certeza su condición, su misión, el nombre con el que se le ha de llamar. Pocos tienen el valor de preguntarse a sí mismos: ¿Quién soy? Y todavía menos los que pueden responder.

 

Pero ¿qué podía importarle a Jesús lo que decían de él los hombres del lago y de los pueblos? ¿A Jesús, que podía leer en las almas los pensamientos ocultos de ellos mismos? ¿A Jesús, que era el único que sabía con indecible certeza, sin necesidad de comprobación y mucho antes de aquel día, cuál era su verdadero nombre y su verdadero ser?

 

En efecto, no interrogaba para saber, sino para que sus fieles, al cabo, sepan también. Y a las primeras respuestas ni siquiera contesta: “algunos dicen que era Juan el Bautista resucitado; otros que Elías o Jeremías o uno de los antiguos profetas resucitado” ¿Qué le importan tales groseras suposiciones de los simples y los extraños? Quiere que de ellos, precisamente de los Apóstoles, destinados por Dios a dar testimonio de Él entre los pueblos, venga la respuesta definitiva. Quiere oír la confesión espontanea de aquellos que más de cerca le ven vivir y le oyen hablar. El nombre que ninguno de ellos ha pronunciado hasta entonces, como si a todos les diese miedo, debe irrumpir como una confesión de amor de una de aquella almas; debe ser deletreado por una de aquellas bocas.

 

-Pero vosotros, ¿quién decís que soy yo?

 

Y entonces en Simón Pedro sede a la iluminación que le supera a sí mismo. Ya no contiene sus palabras: acuden a sus labios casi sin quererlo él, en un grito de que él mismo, un minuto antes, no se creyera capaz. “Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios Vivo. Tus palabras lo son de vida eterna, y nosotros hemos creído y conocido que eres el Santo de dios”

 

Al cabo, de la dura Piedra ha fluido el manantial que ha calmado la sed hasta hoy sesenta generaciones. Era su derecho y su premio. Pedro había sido el primero en seguirle en su divina peregrinación; correspóndele a él ser el primero en reconocer en el peregrino anunciador del Reino, al Mesías que todos esperan en el desierto de los siglos y que, al cabo, ha llegado y es el que está ante sus ojos pisando el polvo del camino.

Extracto de “Historia de Cristo” de Giovanni Papini 




Los Tres Magos

22 10 2007

Los Magos se creían más sabios que los reyes… no eran reyes, pero eran en Media y Persia señores de los reyes. Los reyes mandaban a los pueblos, pero los magos guiaban a los reyes. Sacrificadores, intérpretes de sueños, profetas y ministros, ellos solos pretendían conocer el futuro y el destino. Purificaban a los hombres, los campos, ningún rey hubiera movido guerra sin haberlos escuchado. Se preciaban de poseer los secretos de la tierra y los del cielo.

Era justo, por tanto, que fuesen a inclinarse ante Jesús. Después de las Bestias, que son la Naturaleza; después de los Pastores que son el Pueblo, esta tercera potencia -el saber- se arrodilla ante el pesebre de Belén. La vieja casta sacerdotal de Oriente hace acto de sumisión al nuevo Señor que enviará a sus anunciadores hacia Occidente; los Sabios se arrodillan ante aquel que someterá la Ciencia de las palabras y de los números a la nueva Sabiduría del Amor.

Los Magos en Belén significan las viejas teologías que reconocen la definitiva revelación, la Ciencia que se humilla ante la Inocencia, la Riqueza que se postra a los pues de la Pobreza.

Ofrecen a Jesus el oro que Jesús pisoteará; no lo ofrecen porque María, pobre, pueda necesitarlo para el viaje, sino por obedecer por adelanto a los consejos del Evangelio; vende todo lo que posees y dáselo a los pobres. No ofrecen el incienso para vencer el hedor del establo, sino porque sus liturgias van a acabar y ya no tendrán necesidad de humos y perfumes para sus altares. Ofrecen la mirra que sirve para embalsamar a los muertos, porque saben que aquel niño morirá, joven, y su madre, que ahora sonríe, habrá menester aromas con que embalsamar el cadáver.

¡Qué chulaaaaaaada! Este libro me lo regalo hace un par de años mi papá y desde la primera hoja te enamora, es un evangelio platicado y contado de otra manera, claro que no me refiero a una mejor, pero si a una diferente en donde te muestra cosas pero sobre todo de enamora más de lo bello del evangelio.

“Historia de Cristo” Giovanni Papini




Los Testigos Fresas

18 10 2007

Esto no es una crítica destructiva ni sarcástica ni nada mala onda, pero en serio que me ha llamado la atención últimamente, al menos por acá en México, como es que los incansables Testigos de Jehová que vemos los sábados y domingos de casa en casa predicando y vendiendo su Atalaya se han modernizado, puesto más fresas o más bien se han puesto más a doc en la zona donde van a predicar.

Es que es típico ver a 2 personas, sean hombres o mujeres, con su portafolio, su Biblia y sus revistas. Siempre bien peinados y arreglados, pero hasta hace poco por lo general  eran gente de escasos recursos, eran personas que te dabas cuenta por su forma de arreglar que no eran pudientes, repito, antes de que empiecen los acelerados y cavernícolas, no lo digo en tono despectivo sino en forma apegada a la realidad.

Pero de un tiempo para acá, ahora ya depende en la zona donde anden, ahora mandan a personas más a doc a esa zona, si van a predicar en zona más fresona he visto tanto hombres como mujeres totalmente diferentes. No creo que sea que antes solo se volvían Testigos cierto estrato de personas, creo que siempre han tenido de todo tipo de sector económico/social. Más bien creo, que dándose cuenta o tomando en cuenta “lo que los impíos hacen” se adaptaron a su mercado.

Evaluaron su mercado objetivo (target), vieron cuáles eran sus características, a quien le podían hacer caso y así han encarrilado a su gente según sus características tanto físicas como educacionales.

No está bien, pero es una realidad, tenemos el mal ejemplo o costumbre de hacerle caso a las personas que “consideramos” que tienen la misma preparación o superior a la de nosotros. Si ya de por si es difícil que la gente acepte escuchar algo de Dios cuanto menos cuando viene de alguien, que según ellos, consideran que no le puede venir a explicar de la vida cuando los consideran personas que no trabajan en algo como los demás o que no tienen el éxito como ellos lo conciben.

Claro que estoy totalmente en desacuerdo con la doctrina de los Testigos, pero si algo tengo que reconocerles, es lo bien adoctrinados que están (según sus reglas), la disciplina e incansables que son para andar predicando todos los fines de semana… y ahora, su capacidad de adaptarse, de volverse judíos a los judíos y gentil a los gentiles.




Las Misiones

17 10 2007

Híjole uno quiere dejar de escribir cosas que sólo parezcan críticas a la Iglesia pero es que en serio que tenemos cada cosa que nada mas no se puede.

Un caso de estos son las misiones, aclaro, no tengo nada en contra de la gente misionera, se me hace que están hechos de algo especial por la forma de negarse a sí mismos e ir a servir arriesgando la vida en la mayoría de las veces. Deben de tener todo tipo de preparación y no solo la espiritual. Es más Jesús mandó a predicar a todo el mundo y los mandaba de 2 en 2… dicho sea de paso por eso los Testigos aplican ese método.

Pero siempre me he preguntado. ¿Qué necesidad de ir a predicar tan lejos cuando en tu ciudad, colonia o propia casa necesitan de Cristo? ¿Qué el ir a África nos va a volver diferentes, o el chiste es ir a un lugar donde no te conozcan y así poder fingir piedad?

Hubo un momento en el que mi congregación hubo “un llamado” o “un sentir” de que el futuro del cristianismo eran las misiones. Y cada quien como loco se puso a buscar a ver a donde se iba, a Chile, a África, a Tailandia y así en cada lugar. Si hoy, les hago la cuenta de cuantos están en cada lugar les puedo decir que solamente un par de hermanas se fueron a Tailandia y tan tan.

Nadie más ha hecho nada, y bueno podremos decir, es que no tenían el llamado, es que no quisieron pagar el precio, etc. Y no, lo que pasa es que como siempre pasa con todo lo de las congregaciones, llega alguien con un sentir u ocurrencia, la platica, todo mundo se alborota y ahora resulta que Dios quiere eso para todos. Ah, pero no importa que no estemos preparados, que no sepamos donde hay necesidad, el chiste es irnos de misioneros.

De hecho, cuantas mamás no hay que dicen que sus hijos o son pastores o misioneros. Y casi casi para eso quieren prepararlos.

Pero, ¿cómo puede ir a convencer alguien de aquí o de cualquier lugar que no es capar de lidiar ni con sus propios pecados? ¿Cómo puede uno ir a querer cambiar la vida de países si ni siquiera puede cambiar la vida en su propia casa?

Otra vez, el sentir no es malo, pero si es mal entendido, esto es necesario hacer SIN dejar de hacer lo otro.

Creo que una buena opción para alguien que está interesado en misiones o cosas por el estilo, antes de ver su vida espiritual y su caminar, es voltear a sus propia colonia o las zonas marginadas que tiene en su ciudad e ir a servir a esa gente, con desayunos dominicales, atendiéndolos, llevándole doctores y predicándoles poco a poco la palabra.

Repito, se que fue orden de Jesús, pero si cada quien transformara a uno mismo bien, después a su casa, sus familiares, su colonia, su ciudad y su país, no habría necesidad de tanta cosa. Además es cierto ha habido grandes predicadores, pero tenían carencia de tecnología, ahora si hay tanta carga por las naciones, bien se pueden usar, TV, radio, internet, etc.

Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. 22Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos. 23Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré Mateo 25:21




¿Adoradores de la adoración o de Dios?

16 10 2007

Es indudable que aparte de a Jesús cada quien “sigue”  de cierta manera a alguien o tiene inspiración, o se identifica o  toma como líder a alguien, ya se un pastor, un líder de célula, un hermano, un cantante o lo que sea.

Creo que no está mal, siempre es bueno tener a alguien como ejemplo o alguien en quien confiar y queramos o no tenemos nuestros “favoritos”, predicadores o lo que sea.

Sin embargo, creo que a veces nos hemos convertido en adoradores de las personas o de la adoración misma.

Me explico… si algo trató de hacer Jesús fue romper moldes, los odres viejos, los patrones o formas, a uno con lodo le lavó los ojos, a otra más fue tocando su manto, a otro le llamó de afuera de la tumba, a otro ponía las manos y así a cada uno lo sanaba diferente, no era que a todos los sanaba con lodo en todas partes o cosas por el estilo y creo que tenía algo de mensaje eso, romper el molde, no sentar un rito o una forma de hacer las cosas.

Nosotros (pueblo cristiano), por el contrario,  nos encanta agarrar formas, ritos, y demás jolgorio que nos es posible.

Si un hermano hace una sanación o algo de tal forma ahí vamos y lo copiamos, si cierto hermano al orar utiliza ciertas palabras ahí vamos y las usamos, si Marcos Witt cuenta un chiste o canta de cierta forma una canción claro que lo hacemos igual.

¿Hay problema en eso? Pues puede y no, es lógico como antes dije el copiar o tomar de ejemplo ciertas cosas, pero creo que el grave problema puede ser en que empezamos a confiar más en esas formas que en la misma relación con Dios.

Hay gente que porque va los domingos, ora de cierta forma, canta, habla de ciertas formas con “hermano” “amen” “Dios le bendiga” y demás muletillas piensa que con eso ya la hizo.

Es más hay gente que “habla en lenguas” imitadas. Gente que escucha a otros hermanos soltar la lengua y piensa que así se hace, que es algo que uno provoca o imita. Normalmente te das cuenta porque siempre dicen la misma estrofilla en su “oración de lenguas”.

Creo que los ejemplos son buenos, el problema, como siempre, es la exageración o la vista puesta solamente en ellos.




¿Cómo le hacen?

12 10 2007

Ya, desgraciadamente, no es poco común estar leyendo o escuchando que un pastor adulteró, que violó que no se qué… tal parece que ahora están saliendo a la luz todas las porquerías que, al igual que en la católica, también en el protestantismo están apareciendo. Siempre he dicho que a diferencia de los romanos apostólicos, la iglesia cristiana ha tenido el valor de denunciar y casi casi crucificar a los que hacen tales cosas, pero eso no quita que esté pasando.

¿Por qué está pasando? La verdad no tengo idea, unos dirán que la maldad se iba a multiplicar en los últimos días, otro más creen que es porque ahora “cualquiera” puede ser pastor de volada, otros más dirán que ellos nunca fueron de nosotros aunque estaban con nosotros y así cada quien sacará su versión el chiste es que salen y salen más casos.

Esto claro que me preocupa, ya no sabes a que maestra de escuela dominical le va a dar a tus hijos, pero lo que también me preocupa es ¿qué piensan estas personas? O sea, como viven tanto tiempo encubriéndolo. ¿Realmente no se dan cuenta, creen que tienen especial protección, creen que pecan y se arrepienten, o son tan cínicos que se la pasan viviendo así sabiendo que están mal?

Los ves alzando manos, orando, predicando con “poder” y resulta que se acostaba con su chofer o que violaba niños… ¿cómo le hacen? En serio, no es tanto de “cómo se atreven” no, eso lo entiendo o al menos me imagino que sus pecados no los dejan o no se… pero lo que siempre he querido entender o saber es si esa gente realmente se considera salva y vive engañada o velada o si si se dan cuenta de lo perversos que son y todo es un plan para sacar dinero o satisfacerse.

Es como los de “pare de sufrir” ¿creerán que el evangelio es puro dinero o ya lo agarraron a propósito de forma de vida?

“Pastores” que viven años predicando, se les salva gente, campañas, etc.. y ni siquiera son salvos.

¿Qué piensan? ¿Lo hacen a propósito o son tan ciegos que piensan que no hay problema?




Noooooo, de martes no

10 10 2007

Este era un cuasi grito que se escuchaba en el interior de cada uno de los que estaban en mi congre cuando yo estaba.

En esta congre no había tanto activismo ni reuniones, sólo 2 a la semana. La primera era la de los domingos por la mañana donde era el servicio y los martes, los que eran considerados hermanos teníamos grupo de oración de 2 a 3 horas. Ah, y una que otra visita del pastor encargado de la zona para hacer cenas del señor y prédica especial.

Y es que asistías a la iglesia, había campaña de salvación o un mensaje te tocaba o lo que fuera y te salvabas, de vez en cuando el pastor preguntaba o tu ibas para decirle que creías que Jesús ya había perdonado tus pecaos y que eras ya una nueva criatura… PERO… todavía no eras considerado hermano, NO, primero tenías que pasar por un periodo de prueba que podía ir desde 4 meses hasta quien sabe cuanto… ¿qué se buscaba? Frutos dignos de arrepentimiento. Y no eran tanto pruebas que te ponían sino ver tu caminar durante un tiempo. Por aquello de emociones o falsas conversiones.

Después de este tiempo, entrabas a la “congre” esto es, ya eras considerado hermano y entrabas al tan anhelado grupo de martes.. “wooow.. ya este cuate está en martes”, “órale, que tal persona ya va a entrar a martes” y tenías una satisfacción y sonrisa que por más que dijeras que no te importaba no la podías negar, aunque entrar era traerte más cortito realmente, mal hecho, pero lo tomamos como una carta que confirmaba que eras cristiano o que “andabas bien”.

Hasta aquí todo era belleza, ya podías diezmar, ofrendar, grupo de oración, prédicas particulares para los del grupo, cena del señor y la admiración de otros que no habían entrado, jajaja, ya ahorita me rio pero que locos estábamos.

El problema era que cuando la empezabas a regar en algo, con faltas, pecados, etc. según la gravedad del acto lo primero que te decían era una famosa frase que todos recordamos y nos reímos pero que era de muerte: “pues hermano, creo que hay cosas que tienes que checar, y pues si quieres mientras no vengas los martes” a lo que tu por dentro gritabas: “Noooooooooooooooooooooooooooo de la reunión de martes no me saquen” y es que esa salida de martes te traía la misma cantidad de caras pero ahora al revés, los que seguían en martes te veían como diciendo “pues échale ganas a ver qué pasa” pero también con un poco de “hazte pa allá apestoso” los de afuera te comían y decían “ya ves, era pura llamarada” jajajaja. Pero para el que lo echaban fuera literalmente era como morir.

Y es que nos enseñaron que estar en martes era estar bien, entonces todos entendían que una vez fuera de martes ahora estabas mal, pero ¿qué importa lo que diga la gente? Así es, el problema es que el primer convencido de que estabas mal eras tú mismo. Y ahora a ver quién te sacaba de ahí.

Lo que voy a decir es serio y es verdad… había gente que se quedó fuera de martes 10 años “revisando su caso”. Ese era el problema, falta de seguimiento por parte de pastores, aburrimiento y desánimo de los que sentaban y un sinfín de cosas.

Ahora, eso no es lo peor, lo peor era que si no te ponías las pilas y seguías en lo mismo ahora ni a domingos podías ir y si estabas grueso en lo que habías hecho te boceaban en la congre y te explicaban un chorro de cosas y a lo último decían, por eso “con el tal aun ni comías”.

Si lo sé, estaban locos nuestros líderes y nosotros igual por seguirlos, pero así fue y sigue siendo, por eso esa congre cada día tiene menos personas, desgraciadamente la ceguera llega a tanto que ahora dicen: “Dios está limpiando su casa”. Creo que el fin era bueno, santidad y perfección, pero en el camino nos desviamos y enloquecimos.

Ahí siguen personas esperando a entrar, sin poder escuchar si quiera sermón de domingos y con más pecados que antes y más amargados.. o gente que vive bien pero como no está “dentro” vive condenada.

No escribí esto para atacar a mi conge anterior, de hecho el que lea ni idea tendrá de a quien me refiero, sino más bien para hacer notar cómo pasa, desgraciadamente, que el hombre empieza a poner mandamientos más altos que los de Dios y me refiero altos no sublimes o perfectos, sino más duros e irracionales.

Prefiero caer en manos de Dios que en manos de mis enemigos, él seguro tendrá misericordia.




Y un día… cayó en pecado

8 10 2007

Soy un convencido de que nadie “cae” en pecado así como así. Nunca he creído que todo es belleza y armonía en la vida del cristiano y de pronto sin darse cuenta “cae” en pecado.

En algún otro post comenté el ejemplo de David, donde cae en pecado con su vecina y fornica, pero realmente ahí no empieza su caída, David se levanta tarde, no había ido a la guerra cuando su ejército si, andaba de ocioso en su alcoba, ve a una mujer y se queda para verla, etc. etc. y sabemos como acaba la historia… David no solamente pecó con la vecina, David había comenzado a vivir en riesgo desde hacía días antes al no cumplir con sus obligaciones.

Pero como siempre digo, tal parece que nos encanta armar tragedias, justificarnos o tratar de cambiar la historia de la Biblia a nuestra forma… aquí pongo un texto sacado de un audio de Dante Gebel en donde explica otro ejemplo vivo de lo que es “caer en pecado”

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Cuenta regresiva del diario de un pastor:
Día 40: hoy contraté a una secretaría para la igleisa que creo tiene buenas aptitudes y es intelectual

Día 37: realmente estoy llevándome mal con mi esposa porque llego muy cansado y cuando llego para acercarme con ella para tener intimidad ella también me dice que está cansada con los niños y yo necesito satisfacerme también como hombre, en fin supongo que tendré que aguantarme y soportarlo porque supongo que es una etapa que todos los matrimonios tienen que vivir

Día 30: hoy la secretaria casualmente me habló de que está enamorada de un chico de la iglesia , yo le dije que ese chico no le convenía para ella, que se merecía algo mejor, claro lo digo desinteresadamente como pastor y líder porque realmente quiero lo mejor para esta chica

Día 25: le dije y le di el ultimátum a la secretaria que deje ese muchacho que no es para ella, porque ella se merece un hombre de Dios, a mi no me interesa lo que haga con su vida pero si me interese que conserve el trabajo conmigo y para eso tiene que estar casada con la persona correcta

Día 17: realmente noté que aparte de ser muy buena en su trabajo además es linda mi secretaria y se merece algo mejor para ella que solamente un chico, tal vez un líder, un siervo de Dios… voy a estar orando por ella

Día 10: hoy casualmente la secretaria notó que yo lucía un nuevo traje cuando mi esposa ni siquiera se dio cuenta, es más dice que estoy más delgado, algo que mi mujer nunca me dice tampoco

Día 4: mi secretaría realmente es muy bonita y ojalá mi esposa tuviera los detalles y atenciones que ella tiene conmigo

Día 2: hay un congreso y mi esposa como siempre ocupada no podrá acompañarme y le pedí a mi secretaria que fuera conmigo

Día 0: acabamos de caer en pecado. Acabo de tirar 20 años de ministerio por la borda… no sé cómo ocurrió, pero me desperté en la mañana durmiendo en otra cama… claro con mi secretaria

¿Cuál es el error en esta cuenta? Que no cayó en el día 0… tenía 40 días en un proceso que ni se dio cuenta ni quiso ver.

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Creo que por eso dice, el que se sienta firme cuídese que no caiga, por eso dice velad en oración, etc. Porque no es tanto el caer en pecado, no esa es solo ya la consecuencia o la falta escandalosa, el mal empezó antes. Es lo que se le llama un deslizamiento o la Biblia así lo llama.

Un hermano en una prédica ponía un ejemplo muy bueno de lo que deslizarse era. Es como cuando estás en la alberca y te acuestas en una cama inflable y cierras los ojos, en ese momento estás en la orilla de la alberca… después de unos minutos de estar descansando abres los ojos y te das cuenta que estás al otro extremo de la alberca, no te diste cuenta pero te fuiste a otro lado totalmente.

Por eso también a los barcos los amarran en los muelles, ya que a pesar de tener el motor apagado o sin velas, las olas los van moviendo poco a poco pero sin darte cuenta tu barca puede acabar varada en el medio del mar.

Creo que eso es “caer” en pecado o deslizarte… dejas de orar, de leer, te empiezas a dar permisos de ver cosas que no deberías de ver, de escuchar chismes o platicas que no deberías de escuchar… cuando menos te das cuenta ya caíste en algo, pero no te das cuenta que tenías días, meses o años que estás en una etapa de peligro y que cada vez te acercas más a caer. Lo malo es que muchas veces cuando te das cuenta… ya estás del otro lado de la alberca o en medio del mar.




Algunos puntos de por qué “Hijo de Pastor lo Peor”

4 10 2007

Este refrán es común acá en México, no sé si en todo el mundo también, y no es que siempre sea así, y sin tener una encuesta o estadística del INEGI o de Consulta Mitofsky, en la gran mayoría de los casos esto sí se da.

Y es que tal parece que es más fácil que se conviertan los hijos de impíos que los hijos de cristianos.

Congregaciones en donde los adolescentes no quieren saber nada de Dios, o si es que van son oyentes pero realmente no son salvos, aunque muchas veces los papás crean o quieran creer lo contrario.

Aquí algunos puntos por los cuales se pude dar este “fenómeno”

1.    Hipocresía: a diferencia de las demás personas los hijos si ven el comportamiento diario y a todas horas de los padres y se dan cuenta de la mansedumbre y cara de buenos que se tiene en la iglesia pero de la verdadera cara o al menos no tan santa que tienen en su diario vivir y sobre en todo en la forma de tratarlos a ellos.

2.    Falta de Ejemplo: si bien no hay un ejemplo de vida, muchas veces, MENOS hay un ejemplo de vida espiritual. Escasas lecturas, menos oración, acciones de gracias de rapidito y cosas por el estilo. Los hijos no ven a padres entregas a la oración por largo tiempo diario, no ven que se aparten para cumplir con esa necesidad diaria. No tienen un ejemplo que los motive a seguir.

3.    No hay actividades para ellos: En la congregación por lo regular hay un lugar para los niños que es aparte haciendo dibujitos, otro más para los mayores donde se predica, pero a los jóvenes o los meten con los mayores o no saben qué hacer con ellos y es que en la mayoría de los casos no hay predicaciones a “su nivel”: noviazgo, masturbación, placeres, como escoger una carrera, el dinero, los amigos, etc. Así que quedan en un punto flotando sin nadie que los guie

4.    Falta de atención de los padres (adulterio con el ministerio): Los padres se envuelven tanto en el ministerio y en el activismo que quitan el tiempo, que quien sabe si antes se lo daban, a la familia, y ahora se vuelve “más importante” el llevar al pastor a predicar a una colonia lejana que ir al juego de futbol del hijo o hacer una tarea… “claaaaro una cosa es para el reino y lo otro es un simple juego”

5.    Fiestas escasas: Esta fue muy típica de mi congre, al ser convertido se acabaron, navidad, día del amor y la amistad, día del niño, casi casi hasta los cumpleaños, los cuales nada mas los podías festejar solemnemente y con hermanos de la congre, o sea, de un día para otro se te acabaron todas las fiestas que todo el mundo festeja, incluso los judíos y los evangélicos en Estados Unidos. Tal parece que se nos olvida que si había pueblo fiestero era el Hebreo, claro sin alcohol, etc. dentro de ciertos límites, todavía me acuerdo de mi mamá que cuenta que cuando iba a una fiesta de cumpleaños y le llevaba dulces o pastel a mi abuela ella no los quería porque decía que eso era ofrendas a los dioses mundanos.. jajajaja… o lo que sacan de Rimrot y el árbol de la navidad y ahí se la llevan.

6.    Domingos anulados: El domingo normalmente es el día de los partidos de fut para los niños o de cualquier deporte, es el día en que nadie trabaja y claro el día de congregarse, el problema no es tanto que te congregues ese día, sino que no suples ese domingo familiar con ningún otro día, porque toda la semana andas uno ocupado. Así que un día menos para los hijos para convivir con los padres.

7.    Errores se convierten en pecado: Los padres cometen un super error una vez convertidos y es que ahora todos los errores de los hijos son medidos no como penas o faltas sino como pecado, ya el hecho que alguien de sus hijos haga algo “malo” ya es pecado, ya “Jesús se va a enojar” “A Jesús no le gusta tal”, SIN importar si quiera sin los hijos son o no cristianos, entonces en lugar de ver algo atractivo en Jesús ahora es el papá regañón segunda parte.

8.    Yugo más grande que el de Jesús: Por lo mismo de volverse “perfectos” y religiosos ahora quieren que los hijos caminen incluso mejor que los padres mismos, se les achacan todas las faltas y se les obliga a seguir una decisión que fue tomada por los padres no por ellos. Como que piensan que al convertirse los hijos también lo hacen.

Creo que los hijos tienen la libertad de escoger ser o no cristianos, no podemos esperar que porque los papás se conviertan por automático los hijos se conviertan, Dios quiera que así fuera siempre, pero el problema es que al igual que con los demás familiares queremos que los hijos escojan lo que nosotros escogemos y esa necedad en lugar de acercarlos los aleja más.

Se supone que serás salvo tu y toda tu casa… pero en lugar querernos colgar de esa promesa y que pase en automático, hay que preguntarnos ¿qué vieron los familiares del carcelero de Filipo que en cuanto lo vieron entrar se convirtieron a Dios?

¿Qué piensas? ¿Algún otra causa porque no sea más difícil que se conviertan los hijos de convertidos?




Sirve, Aunque Usted… No lo Vea

27 09 2007

Antes que nada explicar un poco del porque he dejado de postear tan seguido. Pues resulta que más o menos en 1 mes voy a ser papá por tercera vez… así que la amada esposa con la panza ya no puede hacer nada, así que me ha tocado ser papá/mamá de escuela, ballet y futbol y cualquier otra cosa que se ofrezca así que el chance que me queda simple y sencillamente es para dormir. Jajajaja, pero ya pronto pasa esto y seguimos.

Hoy si no quise dejar poque he estado en contacto con bro que salimos de la misma congre, por circunstancias creo yo diferentes pero al fin los dos nos salimos, de hecho el está en otra ciudad y yo fui el que primero se salió.

Pues resulta que a mi salida empecé a mandar mails a todos los que estaban adentro y tenían correo, mails que no eran ni de amargura, ni de mentiras ni de nada por el estilo, más bien una especia de celo santo en la que simple y sencillamente daba mi punto de vista de temas muy puntuales en lo que al manejo de la congre se refería.

Después lo dejé de hacer porque no recibí ni una sola respuesta, y porque no quería que se fuera a tomar como que estaba amargado… ¿más? jajaja.

Hace un par de días que tengo platicando con este bro, me escribe textualmente esto:

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Estaba viendo tu blog…y me acorde que hace tiempo, ya un buen, estuvieron llegando a alguna gente de las congres de la zona del zapatero unos emails, que a mi parecer y tambien el de algunas personas del grupo estaban muy buenos…sobre todo los primeros…me acuerdo de uno muy bueno que hablaba de Dios esta limpiando su iglesia, que buen articulo. venian de una direccion que se llamaba discipulos. Por ahi muchos especulaban que esos correos venian de ti, la verdad los temas causaron mucha controversia, para mi eran temas que tenian que ver directamente con el grupo y que tocaban puntos muy delicados y que era necesario cuestionarnos…yo personalmente tuve varias platicas acerca de ellos con varios de los predicadores de la zona…en fin…que paso?, porque deste de escribir…yo creo que en su momento fueron utiles y despertaban conciencias, por lo menos hacian pensar, mas que nada en un grupo donde se acostumbra a tomar ya digerido las cosas, si me explico.
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Creo que esto, no por vanagloria, me da gusto el saberlo, un poco tarde pero da gusto, da gusto saber que lo que en ese momento te consumía como un celo santo y que pensaba que solamente eren golpes al aire a alguien le sirvieron, alguien lo leyó y no le gustó como literatura sino para tomar decisiones y mover conciencias.

Creo que eso pasa con los blogs, a veces no hay respuestas, no hay comentarios, pero aunque no nos demos cuenta tal parece que somos un muy pequeño instrumento que Dios usó para sembrar, crear o mover algo en las personas y eso ya es ganancia.

Bendiciones.




Santidad (¿uy que aburrido?)

21 09 2007

Creo que si por algo he caracterizado este blog, aparte de lo necio que soy, es por demandar, declarar, hacer ver, señalar o como le quieran decir lo que, a mi forma personal de ver, es uno de los peores problemas, costumbres y cánceres actuales y es la apostasía, libertinaje, falsas doctrinas y una sarta de seudo-doctrinas que cada quien hace y adapta a su propia conveniencia y que están destruyendo el cristianismo bíblico.
Y como cuando uno da su opinión personal, normalmente no tiene el mismo peso cuando lo dice un “Ungido de Jehová” o “Siervo del Altísimo” (fue sarcasmo eh, no soy tan religioso para hablar) por eso dejo un escrito más Juan Wesley, ahora, acerca de lo que la santidad es y para lo que es. Digo, por aquello de que cuando dice ser santo se refiere a santificarse y no se que tantos revoltijos arma cada quien… total que todo para no hacer y hacer ver que la Biblia siempre no dice lo que sí dice.

“Un golpe a la raíz” o “Cristo apuñaleado en la casa de sus amigos”
“Judas, ¿con un beso entregas (traicionas) al hijo del hombre?” (Lc. 22:4 8)

1.- “Sin santidad nadie verá a Dios” (Heb. 12:14). Sin santidad nadie verá el rostro de Dios en la gloria. Nada debajo del cielo puede ser más seguro que esto, pues “la boca de Jehová lo ha dicho” (Is. 1:20). “Y el cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mc. 13:31). Dios caería de los cielos, de la misma manera, si esta palabra cayera a tierra; esto no puede suceder. Nadie vivirá con Dios, sino aquel que ahora vive para Dios; nadie gozará de la gloria de Dios en el cielo sino aquel que lleve la imagen de Dios en la tierra. Nadie que no es salvo del pecado será salvo del infierno en el más allá; nadie podrá ver el reino de Dios en los cielos a menos que el reino de Dios esté en él aquí. Quien quiera que vaya a reinar con Cristo en el cielo debe tener a Cristo reinando en él en la tierra. Este debe tener ese “mismo sentir (pensamiento) que hubo en Cristo Jesús” (Fil. 2:5) haciéndolo apto para “andar como él anduvo” (1 Jn. 2:6).

2.- Sin embargo, tan cierto como es esto y tan claramente como es enseñado en las Sagradas Escrituras, difícilmente hay entre todas las verdades de Dios una que sea tan poco recibida por los hombres como ésta. Ciertamente, de alguna manera, fue intuida incluso por los sabios impíos, algunos de ellos afirmaron que nada agradaba a Dios sino el: “sancti recessus mentis, et incoctum generoso pectus honesto”: “Una mente santa y virtuosa y un corazón inmerso en generosa honestidad”. Aunque no podían negarlo, no obstante de una manera fácil y eficaz se evadieron de esa verdad. Fabricaron “algo” que pudiera hacer “las veces” de la santidad interior: crearon ritos y ceremonias, formas externas o acciones gloriosas para suplirla. Así los romanos lanzaron su cruzada a la felicidad futura y dieron “entrada al cielo” a todo aquel que peleara valerosamente defendiendo a su patria; a aquellos que en su vida hubiesen sido sacerdotes puros; también a los inmortales poetas que escribieron versos dignos de Febo; y también a aquellos que enriquecieran a la humanidad a través de las artes. Para los sabios impíos esto era más que suficiente para asegurarle al hombre un lugar en el cielo.

3.- Esto, por supuesto no fue admitido por los romanos modernos quienes desecharon tales grotescas conclusiones, y aunque rechazaron estas ideas, se ingeniaron un nuevo camino para llegar al cielo “sin santidad”: hacer penitencias regulares; peregrinajes a los lugares santos; orar a los santos y a los ángeles, y sobre todo esto inventaron las misas de difuntos, la absolución por un sacerdote y la extrema unción. Todo esto satisfizo a los romanistas de la misma manera que los retablos a los impíos. Miles de ellos creyeron sin lugar a dudas que practicando estas cosas, sin santidad alguna, verían al Señor en la gloria.

4.- A los protestantes no les satisfizo esto. Reconocieron que tal esperanza no era mejor que una telaraña. Se convencieron que cualquiera que se apoyara en semejante cosa se apoyaba en un brazo roto. ¿Qué podían entonces hacer? ¿Cómo podrían ver a Dios sin santidad? Pues decidieron hacerlo, no dañando a nadie, haciendo el bien, asistiendo a la iglesia y tomando los sacramentos. De esta manera muchos miles se sentaron en las bancas de las iglesias, convencidos que estaban ya en el camino directo al cielo.

5.- No obstante muchos no se pudieron quedar allí. Esto lo calificaron como “el papismo del protestantismo”. Ellos estaban persuadidos que aunque nadie puede ser un verdadero cristiano sin abstenerse cuidadosamente de todo mal, haciendo uso de la gracia en cada oportunidad y haciendo todo el bien posible a los hombres, por otro lado, un hombre puede hacer todo esto y ser todavía un impío. Ellos sabían que ésta era una religión muy superficial, apenas bajo la piel: por lo tanto, no es cristianismo verdadero, ya que este reside en el corazón, es adorar a Dios “en espíritu y en verdad” (Jn. 4:23). No es otra cosa sino “el reino de Dios EN nosotros” (Lc. 17:21). Es la “vida de Dios en el espíritu del hombre”, es la mente que estuvo en Cristo Jesús, es “justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo” (Rom. 14:17).

6.- Además, de ver esto y darse cuenta de que ésta era una religión más profunda, sin embargo no está cimentada en un fundamento correcto, porque: “nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo” (1 Cor. 3:11). Nadie puede tener la mente de Cristo hasta que ha sido justificado por Su sangre, hasta que es perdonado y reconciliado con Dios a través de la redención que es en Cristo Jesús, y nadie puede ser justificado, de esto están seguros, sino por la fe y sólo por la fe, pues: “mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia” (Rom. 4:5).

7.- ¿Qué evasión podría encontrar el hombre ahora? ¿Qué vereda podría encontrar Satanás para dejar sin efecto toda esta luz? ¿Qué se podía hacer cuando esa gran verdad: “por gracia sois salvos por medio de la fe” (Ef. 2: 8) era cada vez más y más recibida? ¿Qué?, sino persuadir a los mismos hombres que la recibieron que “convirtieran la gracia en libertinaje” (Judas 4).
“Simón el mago” apareció haciendo esto mismo y enseñando “que Cristo lo había hecho todo, lo había sufrido todo: que Su Justicia siendo impuesta en nosotros, ya no necesitamos hacer nada nosotros; que viendo que había tanta santidad y justicia en Él, nosotros no necesitamos agregarle más; que si pensamos que hay algo de esto en nosotros o buscamos tenerla es renunciar a Cristo; que desde el principio hasta el fin de la salvación todo está en Cristo, nada en el hombre y que los que predican lo contrario son legalistas que no conocen en absoluto el evangelio”

8.- Esto es en verdad un golpe mortal a la raíz (Os. 9:16). A la raíz de toda santidad y toda verdadera religión. Esto es “una puñalada a Cristo en la casa de sus amigos” (Zac. 13:6) de todos aquellos que profesan ampliamente amarlo y honrarlo, destruyendo el propósito mismo de su muerte: saber “destruir las obras del diablo”. Porque donde quiera que esta doctrina sea recibida no hay ya lugar para la santidad, la aniquila de la cabeza a los pies y destruye tanto la raíz como la rama (Mal. 4:1). De hecho, rasga todo deseo de ella y todo trabajo por conseguirla; prohíbe toda exhortación ya que puede alentar su deseo o su esfuerzo; hace al hombre temeroso de su propia santidad, temeroso de anhelar cualquier pensamiento o movimiento hacia ella, ya que el que lo hace niega la fe y rechaza la justicia de Cristo. De esta manera en lugar de ser “celosos de las buenas obras” (Tito 2:14), éstas se convierten en un aguijón en sus narices. Y se convierten infinitamente más temerosos de “las obras de Dios” (Jn. 6:2 8) que de “las obras del diablo”.

9.- Esta es sabiduría, pero no sabiduría de los santos sino sabiduría diabólica. Esta es la obra maestra de Satanás. ¡Más lejos que esto no puede ir! Hacer santos a los hombres sin que tengan un gramo de santidad en ellos. Santos en Cristo, aunque impíos en ellos mismos. Están en Cristo Jesús sin un ápice de la mente de Cristo o del sentir que hubo en Él. Están EN Cristo aunque su naturaleza caída esté en su totalidad EN ellos. Son completos en ÉL (Col. 2:10), aunque “en ellos” sigan siendo tan orgullosos, vanos, codiciosos y pasionales como siempre. Es suficiente: pueden seguir siendo injustos pues en Cristo se “cumple toda la justicia” (Mt. 3:15).

10.- ¡0h simples! “¿Hasta cuando, oh simples, amareis la simpleza?” (Prov. 1:22). ¿Cuánto tiempo mas buscareis la muerte en el error de vuestras vidas? o ¿no sabéis, aunque os enseñen otra cosa, que “los injustos no heredarán el reino de los cielos?” (1 Cor. 6:9). “No os engañéis” aunque muchos desean engañaros, bajo la pretensión “válida” de exaltar a Cristo, una pretensión que más fácilmente te roba por cuanto “Él es precioso para ti” (1 Pe. 2:7). Pero mientras el Señor viva: “ni los fornicarios, ni los idolatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios” (1 Cor. 6:9-11). Habéis sido realmente cambiados, no sólo no se te tomó en cuenta, sino que de hecho fuisteis hechos justicia. “La ley -el poder interior- del Espíritu de vida en Cristo Jesús te ha hecho libre”, verdaderamente libre de la ley -el poder- del pecado y de la muerte (Rom. 8:2). Esta es la libertad, verdadera libertad del evangelio, experimentada en cada creyente. No libertad de la Ley de Dios o de las obras de Dios, sino de la ley del pecado y de las obras del diablo. Mirad que estéis firmes en esta real -no imaginaria- libertad con la que Cristo te ha hecho libre. Y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud, por causa de esos vanos habladores, puesto que ya habéis limpiamente escapado (Gal. 5:1).

Yo te testifico, que si continúas aun en pecado, Cristo en nada te aprovecha, que Cristo no es tu salvador a menos que te salve de tus pecados, y si no purifica tu corazón, la fe en nada te aprovecha. ¡Oh!, ¿cuándo entenderéis, que el oponerse tanto a la santidad interior como exterior bajo el disfraz de exaltar a Cristo, es directamente actuar el papel de Judas traicionando al Hijo de Hombre con un beso?
Arrepentíos, arrepentíos. No sea que Él os divida con la espada de dos filos que sale de su boca (Ap. 1:16). Son ustedes mismos, los que al oponerse al propósito verdadero de Su venida al mundo, están crucificando de nuevo al Hijo de Dios y exponiéndolo a vituperio abierto (Heb. 6:6). Son ustedes quienes esperando ver al Señor sin santidad (Heb. 12:14) a través de la justicia de Jesucristo “hacéis de la sangre del pacto una cosa inmunda” (Heb. 10:29) manteniendo la impiedad de los que tanto en ella confían. ¡Cuidado! por que la maldad está delante de vosotros. Si aquellos que sin confesar a Cristo mueren en sus pecados recibirán siete veces el castigo a su impiedad, con seguridad ustedes que han convertido a Cristo en un “ministro de pecado” (Gal. 2:17) serán castigados setenta veces siete. ¿Qué? ¿Puede Cristo destruir su propio reino? ¿Hacer a Cristo un instrumento de Satanás? ¿Poner a Cristo en contra de la santidad? ¿Hablar de Cristo como salvando a Su pueblo en sus pecados? Todo esto no es mejor que decir: “Él los salva de la culpa pero no del poder del pecado”. ¿Harás de la justicia de Jesucristo tal cobertura de la injusticia del hombre queriendo decir con esto que el “impío” de cualquier clase heredará el Reino de los Cielos?

¡Detente! ¡Considera! ¿Qué estás haciendo? Habías corrido bien al principio, ¿quién os embrujó? ¿Quién os ha corrompido de la simplicidad de Cristo, de la pureza del evangelio? Tú sabes “que aquel que cree es nacido de Dios” y “que el que es nacido de Dios no practica el pecado, pues Aquel (Jesús) que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca” (1 Jn 5:18). ¡Oh!, ¡volveos al verdadero, al puro, al evangelio primitivo, el que habéis recibido en el principio! Volveos a Cristo, que murió para haceros una nación santa “celosa de buenas obras”. “Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras” (Ap. 2:5). “Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo” (Jn. 5:17). Si no trabajáis, vana es vuestra fe. ¿Por qué? “¿Quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta” (Stg. 2:20)? “Acaso no sabéis que aunque tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy” (1 Cor. 13:2). ¿Acaso no sabéis que toda la sangre y la justicia de Cristo, a menos que tengamos la mente de Cristo y ese sentir que hubo en Cristo Jesús y andemos como el anduvo, sólo nos hará dignos de mayor condenación? “Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad” (1 Tim. 6:3-5). No tengáis más temor de exhortaciones fuertes enfocadas a la santidad ya sea interior como exterior. Porque en esto el Padre es glorificado y el Hijo de Dios verdaderamente exaltado. No llaméis de una manera estúpida y sin sentido a todo esto: “Legalismo” -palabra tonta y sin sentido-. No estéis temerosos “de estar bajo la ley de Dios” sino de “estar bajo la ley del pecado”. Amad más las predicaciones estrictas, aquellas que más urgen en el corazón y te muestren en que no te pareces a Cristo, y aquellas que te impulsen a amarlo con todo tu corazón y a servirlo con todas tus fuerzas.

Permitidme que os alerte de otra palabra vana y sin sentido. No digáis, “Yo nada puedo”, pues si lo hacéis entonces no conocéis nada de Cristo, y no tenéis fe. Porque si tú tienes fe, si tú crees, entonces tú “puedes hacer todas las cosas en Cristo que te fortalece” (Fil. 4:13). Tú puedes amarlo y guardar sus mandamientos y para ti “Sus mandamientos no son gravosos” (1 Jn. 5:3). “¿Gravosos a los que creen?”, en ninguna manera. Son el gozo de tu corazón. Muestra pues tu amor a Cristo guardando sus mandamientos, caminando en sus ordenanzas sin mancha (Lc. 1:6). Honra a Cristo obedeciéndole con todas tus fuerzas, sirviéndole con todo tu empeño. Glorifica a Cristo imitándolo en todas las cosas, andando como Él anduvo. Guárdate para Cristo guardándote en todos sus caminos. Confía en Cristo para que viva y reine en tu corazón. Ten confianza en Cristo que Él va a cumplir en ti todas sus preciosas promesas, que Él hará en ti todo el placer de Su benignidad y toda la obra de fe en poder. Aférrate a Cristo hasta que Su sangre te haya limpiado de todo orgullo, enojo y todo deseo del mal. ¡Deja que Cristo lo haga todo! Deja que Aquel que ha hecho todo por ti, lo haga todo en ti. Exalta a Cristo como príncipe, para dar arrepentimiento, como salvador para darte al mismo tiempo la remisión de tus pecados como un corazón nuevo, para renovar un espíritu recto en ti (Sal. 51:10). Este es el evangelio, el puro, el genuino evangelio: Las buenas nuevas de salvación.

No es nuevo, sino el antiguo evangelio que permanece para siempre, el evangelio, no de Simón el mago, sino el de Jesucristo. El Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo “os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos, cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios” (Ef. 3:16-19).