Algunas Condiciones del Discipulado

6 07 2007

Creo que mucho se habla en todos lados de la Gracia, del pecado, del perdón, y de muchas cosas pero a lo mejor perdemos de vista lo que debe de “reunir”, por así decirlo un cristiano. A veces creo que lo intentamos resumir en solo 2 cosas: fe y dejar de pecar.

Y creo, o estoy seguro, que eso sólo debe de ser el principio o que eso debe de dar otro fruto. Aquí expongo algo de lo que creo debiéramos reunir todos los que nos llamamos cristianos.

Y es que el verdadero cristianismo consiste en una entrega absoluta a Jesús. El Salvador nunca ha buscado personas que le dediquen sus tardes libres, sus fines de semana o sus años de jubilados. El busca personas que le den el primer lugar en sus vidas.

Jesús planteó exigencias rigurosas a los que iban a ser sus discípulos, demandas que han sido totalmente olvidadas en estos días de vida más que nada materialista o de “prosperidad”. Con mucha frecuencia se ve a personas que consideran el cristianismo o que se acercan a Jesús como un escape del infierno y una garantía de llegar al cielo. Aún más, se piensa que tenemos perfecto derecho a disfrutar de la mejor vida.

Es común aceptar que los soldados vayan y arriesguen su vida en Irak. No es extraño que los hombres pongan sus vidas en la política. Pero que la característica de la vida de un seguidor de Cristo sea “sangre, sudor y lágrimas”, nos parece remoto o difícil de asimilar.

Condiciones escriturales de Cristo:

1. Un amor supremo por Jesucristo

“Si alguno viene en pos de mi, y no aborrece a su padre, y a madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo” Lucas 14:26

Esto no quiere decir que debamos tener mala voluntad en nuestro corazón hacia nuestros familiares, sino que nuestro amor a Cristo debe de ser tan denotado que en comparación, todos los demás afectos parezcan odio. De hecho creo que la parte más difícil de ese pasaje es “y aún su propia vida”. El egoísmo y amor propio es algo de lo más difícil de eliminar.

2. Una negación del Yo

“Si alguno quiere venir en pos de mi, niéguese a sí mismo…”
La Negación del Yo no es lo mismo que la abnegación. Esto último significa privarse de algunas comidas, placeres o posesiones. La negación del Yo es una sumisión tan completa a Cristo, que el Yo no tiene derechos ni autoridad alguna. Me explico… significa que debemos entender, saber y actuar sabiendo que nuestra felicidad depende no depende en lo más mínimo de las coas que puedan suceder exteriormente, sino de su voluntad.

3. Elección deliberada de la Cruz

“Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame” Mateo 16:24

Tomar la cruz no se refiere a una enfermedad física o angustia mental, estas cosas son comunes a todos los hombres. La cruz es un camino escogido deliberadamente. Es el ir en contra de esa corriente del mundo. Apartándose de los malos caminos y tomando los correctos por decisión propia, sin importar el pensar de los demás.

4. Una vida invertida en Cristo
Esto se puede resumir en una vida de obediencia a la voluntad de dios, una vida de servicio desinteresado a los demás, una vida de paciencia y tolerancia antes los graves errores. Mansedumbre, bondad, fidelidad, devoción… frutos del espíritu para acabar pronto.

5. Un amor ferviente por todos los que pertenecen a Cristo
“En esto conocerán todos que sois mis discípulos, su tuviereis amor los unos con los otros” Juan 13:35

Este es el amor que considera a los demás como mejores que uno mismo. Este es el amor que cubre multitud de pecados. Este es el amor que es sufrido y es benigno; no es jactancioso, no se envanece, no es injurioso, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor, todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera y todo lo soporta (1ª. Corintios 13:4-7)

6. Permanencia continua en su Palabra
“Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos” Juan 8:31

El verdadero discipulado se caracteriza por la estabilidad. Es fácil empezar bien y lanzarse adelante a un deslumbramiento de gloria. Pero la prueba de la realidad del discipulado es la resistencia hasta el fin. “Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios” (Lucas 9:62) La obediencia ocasional a las Escrituras no sirve. Cristo desea que los que le siguen lo hagan obedeciendo en forma constante y continuada.

7. Rechazo de todo por seguir a Cristo
“Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo” Lucas 14:33

Esta es, tal vez, la menos apreciada de las condiciones de Cristo para el discipulado, y se podría probar que es el texto menos apreciado de la biblia. Los teólogos y entendidos pueden dar mil razones para probar que el versículo no quiere decir lo que parece decir, pero los discípulos sencillos lo reciben con ardor, aceptando que el Señor Jesús sabía lo que quería decir. ¿Qué quiso decir con renunciar a todo? Significa el abandono de todas las posiciones materiales que no nos sean necesarias y que se puedan usar en la extensión del Evangelio.

El que renuncia a todo no se convierte en un despreocupado holgazán. Trabaja arduamente para proveer las necesidades comunes de su familia, de sí mismo. Pero, como el fin de su vida es extender la obra de Cristo, invierte en el trabajo del Señor todo lo que sobrepase sus necesidades y deja el futuro en las manos de Dios. Aquí hay que entender que no nos podemos ir al extremo, tenemos la obligación de sostener a nuestra familia y a nosotros mismos santamente, brindando lo necesario para su alimentación, educación, salud… claro que podemos comprar coche, claro que podemos comprarnos ropa, pero el tener más coches de los necesarios u ostentosos son cosas que claramente nos pide nos abstengamos. Joyas exuberantes, obsesión por las marcas de ropa, etc.
¿Fácil? No, para nada, de hecho nunca nadie ha dicho que sea fácil, al contrario, es más fácil el camino ancho pero lo que sí es deleitoso y reconfortante.

Intenté poner en cada afirmación un texto bíblico para que al rato no sean “mis ideas” o “mis opiniones” las que digan que cosa es que. De hecho queda claro que el primero que se enjuicia escribiendo esto es uno mismo.




La Disciplina en la Iglesia / Parte IV

4 07 2007

Funciones de la disciplina
La disciplina en la iglesia cumple por lo menos tres funciones:

Primero, sirve para despertar al pecador de su situación. La esperanza es que la disciplina sacuda a la persona de tal manera que cambie de actitud. La disciplina no es sólo castigo, sino el último paso de un proceso diseñado para salvar al hermano en error.

Segundo, la disciplina sirve para advertir a toda la iglesia. NADIE puede jugar con el pecado. Aquí se incluye al pastor o al predicador en pecado. El Señor está airado con él, y todos deben darse cuenta de que Él exige santidad de Su pueblo. Si se permite a un “hermano” que siga con algo que es contrario al carácter de Dios, no lo amamos (ni al hermano, ni a Dios).

Tercero, la disciplina es necesaria para la salud del pueblo de Dios. Y no solamente eso, sino también por el testimonio de la iglesia frente al mundo. Ya hemos tenido demasiadas noticias de líderes conocidos que han caído en pecado dentro de la Iglesia. Lo que antes condenábamos de las sectas, ahora se vive en el seno de la congregación.

A continuación anexo otra parte del documento citado anteriormente:
“Cada una de las personas con las que te relacionas en la congregación es amada y muy especial ante los ojos de Dios. Su salvación es de un valor infinito; la vida misma de Dios derramada en la cruz. Por eso: “…No es la voluntad de vuestro padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños “. (Mt 18:14) Se refiere a los más sencillos creyentes, a los menospreciables según el mundo.

La hermana o hermano con quien tratas y te relacionas es una joya preciosa ante los ojos de Dios, es de tal valor que el Buen Pastor dejó las noventa y nueve y la buscó hasta encontrarla (Mt. 18:12-13). Así que “¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo!” (Mt. 18:6-7). Que en el contexto, parafraseado del griego, significa:

Ay de aquél que incite a pecar -o haga caer en pecado (por sus acciones o por su mal ejemplo), a cualquier persona, aun a la más insignificante a los ojos del mundo, de las que han confiado en Jesús.

¿Y qué es lo que puede “tropezar” a otros creyentes? ¿No son los malos ejemplos? ¿Las hipocresías que engendran incredulidad? ¿Las malas atmósferas causadas por murmuraciones? ¿El tentar a alguien a la amargura por pedirle prestado y no pagarle, etc.?

Cuántos hay que viven hoy bajo maldición porque han tropezado con su mal ejemplo a alguien pues menospreciaron la conciencia de quien a sus ojos era insignificante pero para Dios es un alma preciosa. Tales personas, al tropezar un alma, perturban el compañerismo y son desleales para con Jesús y la causa común.

El compañerismo espiritual en un grupo de creyentes puede ser arruinado o dañado sólo por una causa: el pecado. Por eso cada uno de nosotros debemos cuidarnos de llevar una vida recta, apreciando siempre el lugar que tenemos en la iglesia.

El pecado es algo tan destructivo y la comunión de los cristianos algo tan valioso y sagrado que por ello se nos exhorta a ser “solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” (Ef. 4:3). Este versículo nos instruye a ser solícitos, esto es, a ser extremadamente diligentes poniendo todo lo que esté de nuestra parte para no perturbar esa unidad que el Espíritu Santo ha dado a la iglesia. Dicho de otra forma, nos manda hacer todo, lo humana - y, razonablemente posible para estar en paz con todos los miembros de la congregación. Es una invitación a actuar con mucha madurez en nuestras relaciones con los hermanos; a ser en extremo cuidadosos de nunca tener actitudes que den causa justificada para agraviar a alguien y a no hacer juicios ligeros que dañen nuestra relación con otros. Más aún, nos invita a tener en mucha estima la reputación de nuestros hermanos para nunca dar lugar a palabras descuidadas o maliciosas que puedan dañarla. A esto último se le llama difamación y es una forma de maledicencia. Este tipo de conductas están prohibidas en la Biblia porque pueden destruir las relaciones y perturban la armonía.

Cuidar las buenas relaciones entre los hermanos es tan importante que la difamación comprobada es motivo de expulsión inmediata de la iglesia. Véase al respecto 1 de Corintios 5:11. Asimismo cuando alguien se rehúsa a reconciliarse con su prójimo luego de tres exhortaciones es motivo de expulsión. “Tenle por gentil y publicano”, dice Mateo 18: 15-17. En otras palabras ha quedado fuera de la comunión y es como un inconverso. No hay Koinonía con él pues por su conducta ha demostrado que ya no “tenemos en común” la misma causa ni compartirnos ya los mismos valores. De hecho no tenemos al mismo Señor, pues para llamarle a Él así de corazón, es necesario hacer lo que él dice.

Las buenas relaciones entre nosotros no son valiosas solamente porque nos ayudan a estar en paz y armonía y trabajar eficientemente en extender el Reino. La falta de unanimidad también puede contristar al Espíritu y apagar la llama del avivamiento. En la Biblia tenemos ejemplos clásicos como el de Acán quien fue desleal a la causa del pueblo de Dios y provocó que por su pecado oculto se retirara la presencia del Espíritu. La bendición de Dios no volvió a estar en plenitud sino hasta que Acán fue sacado del campamento.”

La iglesia debe ser sal, luz, un contraste con la sociedad en donde actúa. No puede pasar por alto la desobediencia en el propio cuerpo de su Salvador.

10Sí, por cuanto engañaron a mi pueblo, diciendo: Paz, no habiendo paz; y uno edificaba la pared, y he aquí que los otros la recubrían con lodo suelto,11di a los recubridores con lodo suelto, que caerá; vendrá lluvia torrencial, y enviaré piedras de granizo que la hagan caer, y viento tempestuoso la romperá. 12Y he aquí cuando la pared haya caído, ¿no os dirán: ¿Dónde está la embarradura con que la recubristeis?13Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Haré que la rompa viento tempestuoso con mi ira, y lluvia torrencial vendrá con mi furor, y piedras de granizo con enojo para consumir. 14Así desbarataré la pared que vosotros recubristeis con lodo suelto, y la echaré a tierra, y será descubierto su cimiento, y caerá, y seréis consumidos en medio de ella; y sabréis que yo soy Jehová. Ez. 13:10-15.

La iglesia es sana cuando busca cura a sus enfermedades.

El seguir la sana doctrina en cuanto a la disciplina conlleva una fuerte responsabilidad a quienes deciden o no aplicarla y la manera como se aplica.

10 Maldito el que hiciere indolentemente la obra del Altísimo… Jer. 48:10

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La Disciplina en la Iglesia / Parte III

2 07 2007

Las causantes
Un tema clave pero delicado, es discernir qué asuntos deben ser objeto de disciplina. Personalmente, me hubiera gustado que el NT ofreciera una lista con todas las causantes de la disciplina y la manera de actuar en cada causa. Pero, respetando la soberanía y sabiduría del Autor del libro, necesitamos discernir entre varios pasajes.

Para simplificar el panorama, sugiero, para resumir los datos, tres causantes principales.

Primero, deben ser disciplinados aquellos que siguen en directa desobediencia a la Palabra. Si la Biblia es realmente Palabra de Dios, entonces es la regla absoluta para nuestras vidas. No podemos dejar a un lado los mandatos que no nos convienen, como comúnmente se piensa del pecado mencionado en Santiago 2:9 …pero si hacéis acepción de personas, cometéis pecado, y quedáis convictos por la ley como transgresores. (2:8,9) aunque esa sea una práctica bastante común en la congregación.

Con esto todos estaremos de acuerdo, aunque no siempre es fácil ponerlo en práctica. Creo (y reconozco que algunos lo niegan con sus hechos enfáticamente), que hay áreas “grises” en las Escrituras con respecto a prácticas. Es decir, que no son ni blancas ni negras.

Doy un par de ejemplos simples. Pablo en 1 Timoteo 2.8 dice que los hombres deben levantar las manos cuando oren. ¿Es pecado no hacerlo? Hay iglesias donde lo hacen, otras que no.

Otro ejemplo. El Señor en Juan 13.15 dice que debemos lavar los pies de los hermanos. Hay muy pocos grupos que lo hacen. ¿Será pecado no hacerlo?

Expongo lo siguiente expresado en cierto artículo:
“El Nuevo Testamento expone magistralmente y con gran claridad las normas para regular la disciplina y expulsiones en la iglesia en pasajes como lª de Corintios 5:11-13, Mateo 18:15-17 y otros.

PECADOS OBJETIVOS Y PECADOS SUBJETIVOS

Al estudiar este tema en la Biblia es importante notar que la disciplina SÓLO se aplica en los casos de pecados objetivos y no subjetivos. Esta distinción es importante. El concepto de pecados objetivos se refiere a pecados claros, evidentes, que son obvios y pueden comprobarse por medios objetivos: por ejemplo, el robo. Pecados “subjetivos” se refieren en Teología a pecados que son difíciles de comprobar objetivamente y cuya interpretación puede ser subjetiva: por ejemplo, el envanecimiento.

Por supuesto la consecuencia espiritual de cualquier pecado siempre será la misma: ruptura de la comunión con Dios y muerte espiritual (Romanos 6:23; Santiago 1:15; Isaías 59:2).

NO TODOS LOS PECADOS DAÑAN IGUAL,

Pero no todos los pecados tienen la misma consecuencia para la reputación de la iglesia ni dañan igual las relaciones entre las personas. Unos las dañan más y resultan más destructivos. Los pecados “subjetivos”, pueden ser internos y ser evidentes sólo para la persona que los comete. Los pecados objetivos, suelen ser públicos, por lo general escandalosos, y tienden a dañar por medio del ejemplo u otras acciones a terceras personas. Una persona que roba y mata causa mucho más daño que alguien solamente envanecido.

Y el Nuevo Testamento establece claramente una diferencia en la forma de tratar con estas conductas. Por ejemplo el apóstol Pablo instruye en la lª epístola a los Corintios 5:1-13, a expulsar de inmediato a una persona que estaba viviendo en clara inmoralidad sexual; pero en la misma epístola no manda a expulsar a un grupo de los corintios que estaban envanecidos (1 Co. 4:18 y 19). El que practicaba la inmoralidad necesitaba ser ministrado fuera de la iglesia. Los envanecidos podían ser atendidos dentro de la comunión. Ciertamente ni los fornicarios ni tampoco los faltos de humildad van a heredar el reino de Dios (1 Co. 6:9; Mt 5:3) pero es evidente que sus casos son distintos en cuanto al tipo de ministración que necesitan, al daño que provocan a los demás, y al desprestigio que traen sobre una congregación.”

Quiero llegar a lo siguiente. Hay temas en el NT en los que las iglesias, en la práctica, tienen cierta flexibilidad. No siempre es fácil determinar si la posición de la iglesia depende principalmente de una comprensión clara de las Escrituras, o de una tradición denominacional. Necesitamos discernir dirigidos por el Espíritu.

Siempre debe de tratarse de un pecado latente, objetivo y no sólo cuestiones subjetivas.

En todo caso, la regla final para la conducta de los creyentes tiene que ser la Palabra, y la iglesia no puede permitir que un hermano directamente la desobedezca.

Algunas pasajes bíblicos que enlistan pecados que ameritan expulsión inmediata son 1 Co. 5:11 Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis.

Segundo, debemos disciplinar a los que enseñan falsa doctrina. Enseñar doctrina falsa hace mucho daño a la iglesia, y Pablo en su carta a los Gálatas dice que la persona que lo hace sea anatema, es decir, está bajo condenación, algo que se debe evitar (Ga. 1.8). Juan dice que no debemos recibir a tal persona (2 Jn. 10).

Hay muchas advertencias en el NT acerca de la enseñanza de doctrina falsa, especialmente porque puede ser enseñanza diabólica (1 Ti 4:1). Pablo en su exhortación a los ancianos de la iglesia de Éfeso dice que pueden levantarse hombres dentro de la congregación con “nuevas” verdades, como también “maestros” que pueden traer doctrina errónea a la iglesia.

Pero es importante destacar que nunca se debe disciplinar a un hermano porque piensa de una manera diferente que nosotros. Puede ser que su interpretación de la profecía, por ejemplo, sea diferente de la posición “oficial” de la iglesia. Pero si esa diferencia no afecta su conducta cristiana, y si él no intenta imponer sus ideas sobre los otros miembros de la iglesia, no existe ningún problema. Siempre habrá personas en la congregación con sus ideas e interpretaciones propias, pero no por esa razón requieren disciplina.

Tercero, se debe disciplinar a los que crean divisiones en la iglesia. Pasajes como Romanos 16:17, 18 y Tito 3.10, 11 tratan el tema. Pero el pasaje más contundente es 1 Corintios 3:16,17, en él Pablo dice que el Señor destruirá a la persona que destruye a su iglesia. La iglesia es una posesión muy apreciada por Dios, y ¡ay de la persona que le hace daño o maldice (hablar mal sin conocimiento), para crear división en el Cuerpo de Cristo, como el caso del mismo predicador antes citado: Iturbide llamando a un servidor, que al tiempo de escribir ésta me encuentro iniciando una célula en mi casa• llamándome “creador de nueva religión” con ese celo denominacional del apóstol Juan Boanerges. Recordemos que 1 Co. 5:11 también enlista al maldicente (calumniador) Testigo de esto fue Laura Rangel a quien se lo comentó en días pasados.

11 Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis.

Y también:
55 Entonces volviéndose él, los reprendió, diciendo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois; 56 porque el Hijo del Hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas. Y se fueron a otra aldea.

Se ve en las Escrituras que la disciplina es necesaria, pero también que no es arbitraria. Los fariseos preguntaron a Jesús: “¿Le está permitido a uno divorciarse de su esposa por un motivo cualquiera?” (Mt 19.3), y de la misma manera, podemos preguntarnos; “¿Le está permitido a la iglesia disciplinar por cualquier motivo?” En ambos casos la respuesta tiene que ser “no”. La disciplina en sí es el acto final de todo un proceso, y llegamos a ese punto solamente en casos extremos, casos que seriamente perjudican a la persona o a la congregación.

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La Disciplina en la Iglesia / Parte II

30 06 2007

Modelo de disciplina
Hebreos 12:3-11 nos ofrece el mejor modelo de la disciplina. Habla de la disciplina que todos recibimos… o por lo menos, debemos recibir, de parte de Dios. Notemos tres características de esta disciplina.

Primero, es disciplina paternal, de un Padre que nos ama y nos comprende. Un buen padre disciplina porque ama (v. 6). Un buen padre disciplina porque quiere que su hijo crezca hasta ser una persona sana, recta, íntegra. Un buen padre disciplina porque está preocupado por las consecuencias del pecado en la vida de su hijo. Nuestro Padre no nos disciplina porque “merecemos castigo”, sino porque necesitamos ser corregidos; Jesucristo se entregó a sí mismo para presentamos como una iglesia sin mancha y sin arruga.

Segundo, es disciplina con dolor. El ejemplo más claro es la disciplina hacia los niños en familia, cuando los chicos son pequeños, se tiene reservada una vara que ellos conocen. La utilizamos algunas veces, pero es muy efectiva aplicada al trasero de un niño desobediente, porque la aplicación duele.

Este pasaje habla del sufrimiento, pero es importante destacar que Dios no es el autor de ese sufrimiento. Nosotros, en ocasiones sufrimos de diferentes maneras, pero no siempre son sufrimientos “enviados” por Dios, tal como la persecución que sufrían los hebreos no venía de parte de Dios en el caso de Santiago (Stg 1:13 y 17 lo subraya).

Pero lo que este pasaje destaca (y muchos otros) es que Dios utiliza ese sufrimiento para nuestro bien. “Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que por medio de ella han sido ejercitados” (v. 11). Y lo insólito es que, hablando de Jesucristo, el autor de Hebreos dice: “…aunque era Hijo, a través del sufrimiento aprendió lo que es la obediencia.” (5: 8)

Tercero, es disciplina que da fruto. Tanto Santiago (Stg 1:2,12) como Pablo (Ro 5:3,4) destacan que la prueba, el sufrimiento, nos pueden hacer bien. Dios utiliza lo que nos duele para forjar más de su Hijo en nosotros. La disciplina no solamente sana a personas, sino también a iglesias.

Del ejemplo del Padre, vemos que la disciplina nace de una preocupación por el bienestar mayor de hijo, y aunque duele, es algo que necesitamos para nuestro bien.

Habiendo definido la naturaleza y las características de la disciplina bíblica, se hace necesario explorar el proceso bíblico de cómo aplicar la disciplina.

¿Cómo se realiza el proceso?
La iglesia, por su propia salud y por la salud de sus miembros, necesita practicar la disciplina. Pero como ya hemos visto en los párrafos anteriores, hay de disciplina… a disciplina. Una buena mayoría de la disciplina que practica la iglesia no se practica según las pautas bíblicas, y en muchos casos, es más castigo que disciplina.

La única descripción del proceso que hemos de seguir para aplicar la disciplina viene del Señor mismo. Esta descripción concuerda con muchos otros pasajes del NT. Siguiendo la pauta de Mt 18.15-17, los pasos son esencialmente tres.

Primero, acerquémonos personal e individualmente a quien pensamos que puede andar mal. NUNCA debemos confiar en otros: –“quiero que ores por Juan, porque aparentemente…”. Hablar con otros, antes de hablar con la persona afectada, es chisme, o peor, calumnia.

La empatía (habilidad de imaginarse a uno mismo en el lugar de otro y entender los sentimientos, deseos, ideas, y acciones del prójimo) es un elemento indispensable en el manejo y administración de la disciplina bíblica.

Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. Ga 6:1

Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga. 1 Co. 10:12

Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas. Mateo 7:12

El pasaje en Ga. 6:1 afirma que debemos acercarnos “amablemente”, con mansedumbre. Según mi percepción del pasaje, implica que debemos acercarnos con el presupuesto de que nuestra sospecha es falsa. Especialmente si la “evidencia” viene de terceras personas, hay una gran posibilidad de que es una distorsión ocasionada por malentendidos.

El acercamiento debe ser SIN hacer acepción de personas, lo cual es un grave pecado (peor en caso de ser un ministro ) según la epístola de Santiago que declara: 8 Si en verdad cumplís la ley real, conforme a la Escritura: Amarás a tu prójimo como a ti mismo, bien hacéis; 9 pero si hacéis acepción de personas, cometéis pecado, y quedáis convictos por la ley como transgresores. (2:8,9).

Como si estuviera tratando con su mejor amigo, sin malicia infundada, sin investigar si trae escondida una grabadora el hermano (como lo hizo Moisés Cruz con Martín Ramírez hasta en tres ocasiones diferentes, sin haber antecedentes o causas para hacerlo, ¿Así hará Moisés con todas las personas con las que platica?), no para acusar, sino en amor, para averiguar. –Hemos oído de tal cosa, o nos damos cuenta de otra… ¿es cierto? Debemos escuchar lo suficiente. Es muy posible que nuestras primeras impresiones sean falsas, y con un poco de conversación se aclara todo. Y con esto, asunto terminado.

Pero, ¿si la sospecha resultó ser cierta, y nuestro hermano anda mal? Entonces debemos aconsejarle, ayudarle a discernir, con las Escrituras en la mano, qué está errado. Buscamos que cambie de actitud, que reconozca su pecado o error, el peligro y riesgos que corre si persevera en el error (Stg 5:19).

Si nuestro hermano reconoce su pecado, y se arrepiente de él: asunto terminado. No debemos hablarle a nadie más acerca del tema. Tampoco hay indicaciones en el NT de que debemos “castigar” al pecador arrepentido. Si Dios perdona, tenemos la obligación de hacer lo mismo (Ef 4:32). Si no hay purgatorio en el cielo, tampoco debe haberlo en la iglesia.

Pero ¿si no quiere aceptar nuestro consejo, si se justifica y no muestra ninguna intención de cambiar? Debemos, en ese caso, pasar al segundo paso del proceso de disciplina.

Segundo, acerquémonos de nuevo al hermano en pecado, pero esta vez acompañados con dos ó tres personas o testigos. Deben ser hermanos de mucha confianza, hombres espirituales, que pueden ayudar en la tarea de “convencer al pecador” no destruirlo, ni para ir desparramando la noticia por todos lados.

De esta forma, el “errado” se dará cuenta que no es simplemente un capricho personal de nuestra parte, sino que es algo que involucra también a la iglesia. También vemos que el principio de hacer una acusación acompañado por “dos o tres testigos” es un principio fundamental en la Biblia (note también 2 Co 13:1 y Heb 10:28).

De nuevo, si reconoce su error, y se arrepiente, asunto terminado. Nuestro propósito y el de Dios se habrá logrado.
Pero si no nos hace caso, entonces hay un tercer paso (Mt. 18.17). Los primeros dos pasos no siempre son asunto del liderazgo de la iglesia. Pero a esta altura la persona “enferma” ha entrado en un estado grave, y es necesario involucrar a toda la congregación.

No tenemos detalles de cómo proceder con este paso, pero supongo que será necesario que los “dos o tres testigos” hablen con el pastor o los ancianos de la iglesia primeramente. Y él (o ellos) hablarán con la persona errada. Si se confirma el testimonio de los testigos, es decir, que esa persona se mantiene firme en su decisión de no cambiar, entonces será necesario hacer una denuncia pública en la iglesia. Está debe ser clara, con nombre del pecador, y del (los) pecado(s) motivo de la disciplina y la cual deberá ser analizada y ordenada por un ministro competente.

En el NT, la última etapa de la disciplina involucraba a toda la iglesia. Lo vemos, por ejemplo, en el caso del hombre que vivía con su propia madrastra. Las instrucciones del apóstol eran “quiten a ese pecador de en medio de ustedes” (1 Co. 5:13). Pablo también dice a la iglesia de Roma que deben apartarse de hermanos que causan divisiones y ponen tropiezos en contra de la doctrina (Ro. 16:17).

Se exige, como consecuencia, LA UNIDAD de la Iglesia en toda decisión. Puesto que esto creará problemas en cuanto a la aplicación o no de cualquier disciplina, creándose al mismo tiempo “partidos con diferentes opiniones” en el asunto.

Esta es la única forma de disciplina que encontramos en el NT. No encontramos diferentes “niveles” de disciplina, menos de castigo. En esencia, hay dos escenarios: el pecador que se arrepiente, y recibe perdón, o el pecador obstinado que está separado de la iglesia.

Y en todo caso, la disciplina siempre tiene el mismo propósito: efectuar un cambio en la persona. Como dice Pablo, “para que le dé vergüenza” (2 Ts 3.14). Y si hizo falta más castigo o venganza, es algo que debemos dejar en las manos del Señor. “A mí me corresponde hacer justicia: yo pagaré, dice el Señor.” (Ro. 12:19).

Parte I




La Disciplina en la Iglesia / Parte I

28 06 2007

Esta es una serie de estudios acerca del delicado tema de la disciplina, salido de plática con hermanos, texto y artículo encontrado en internet… lo dividí en 4 partes para que no canse su lectura.

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Hay pocos temas más delicados para la vida de la iglesia que el tema de la disciplina. No tanto porque sea difícil de comprender, sino por la inmensa variedad de interpretaciones (o distorsiones) en la práctica del tema.

Es porque, como iglesia, se vive una tensión entre la necesidad de ser santa, pura, y la necesidad de amar, aceptar, perdonar.

Para las iglesias que ponen mucho énfasis en la aceptación, con facilidad se convierte en un “club” que acepta a todos y a todo.

Simplemente se adapta a la cultura que la rodea. En la mayoría de los casos, lo que la sociedad acepta, ellos también aceptan. Pero al hacerlo, dejan a un lado el llamado del Señor hacia la santidad. El reto principal de Pablo contra la iglesia de Corinto, en su primera carta a esa iglesia, en el capítulo 5 (el caso del hombre que vivía con su madrastra), no sólo tenía que ver tanto con el pecador, sino con la iglesia porque ésta no había disciplinado a ese hombre.

Doy, lo que son para mí, ejemplos de los dos extremos.

Primero,  tenemos en este caso a una señorita que bailó con el novio en la fiesta de casamiento de su hermana. Su iglesia le impuso un castigo fuerte. Difícilmente podemos justificar bíblicamente la posición de la iglesia.

Segundo, Por otro lado tenemos como ejemplo el caso donde el hijo de cierto predicador, ya casado, tuvo relaciones sexuales con una prima y después intentó suicidarse y cierto hermano tuvo que convencerlo de no suicidarse, el no avisar a la Iglesia para que no se junten con él es una clara muestra de no obedecer las pautas bíblicas, y de contravenir el pecado de hacer acepción de personas. So pretexto de: “hay que amarlo” y aparte la reputación de él y de su papá “el predicador” sería “perjudicada” por los requisitos bíblicos de diácono (gr. diakonos: servidor) Los diáconos asimismo deben ser honestos, sin doblez… 1 Ti. 3:8.
Dos extremos que dañan seriamente a la iglesia.

El equilibrio entre estos dos extremos es; la disciplina bíblica correctamente aplicada. Enfatizo la palabra “correctamente” porque en demasiados casos la disciplina que se aplica tiene poco que ver con las pautas bíblicas. Pero vamos a eso luego.

Razones
Son notorias dos razones del por qué de la disciplina es un tema que la iglesia tiene que comprender y aplicar.

1. Porque la iglesia de Dios es un templo santo. Ahí vive el Espíritu de Dios, el Dios Santo. Tal como el Señor exige que cada uno de nosotros sea santo (1 Pe 1: 16), de igual manera espera que su iglesia también ande en santidad.

Pero la iglesia es gente. Una de las características de la santidad es la pureza. Si tenemos un litro de agua pura, y cae una pizca de polvo, ya no es pura. Si la iglesia anda bien, en obediencia a Dios, pero un miembro persiste en pecado, la iglesia ya no es un templo santo… a menos que se aplique el proceso de la disciplina bíblica.

La tendencia de fingir que los problemas no existen (de los que todo el mundo conoce), produce un tremendo daño a la iglesia. Creo que aquí se aplica bien la advertencia de Pablo en Efesios 4:30: “No hagan que se entristezca el Espíritu de Dios…”.

2. La disciplina es necesaria porque la iglesia es un cuerpo. Y como bien explica 1 Corintios 12:26, si un miembro de la iglesia sufre, todos sufren. ¿Qué significa eso?

Significa que si hay un hermano enfermo espiritualmente, toda la iglesia sentirá un malestar. Y si no se cura esa enfermedad local, todo el cuerpo sufrirá. Hay congregaciones que viven por muchos años con las heridas y cicatrices de un problema que no confrontaron a su debido tiempo, o nunca lo hicieron.

Naturaleza de la disciplina
Antes de entrar en los detalles acerca de la disciplina bíblica, quiero destacar dos aspectos de su naturaleza.

Primero, disciplinar es amar.
Y ¿qué es amar al disciplinado? Es buscar el bienestar mayor de la persona infractora. Y esto implica que si esa persona se está dañando a sí misma o a otros, amarla es ayudarle a corregirse. La iglesia que no disciplina a los que persisten en el pecado no solamente se hace daño a sí misma, sino también a la persona errada. Amar es AYUDAR al pecador a SALIR del error, a HUIR del pecado, a RESTAURAR su santidad en Cristo. Para esto es necesario hacer un seguimiento y NO dejar en el olvido al pecador disciplinado y menos rehuirle como si se tratara del mismo diablo.

Segundo, aspecto de la naturaleza de la disciplina es que su propósito nunca debe ser sólo “castigar”. La disciplina bíblica siempre busca sanar.

Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos. Hb. 12:8.

Vamos a pensar en dos casos hipotéticos pero posibles.

Juan, hombre casado con una linda familia, cae en una relación adúltera con su secretaria. Cuando su esposa se entera, habla con el pastor de la iglesia. El pastor intenta aconsejar a Juan, y mostrarle su error. Pero Juan no quiere saber nada. Y dice –“He orado mucho acerca de esto, y creo que es Dios quien creó esta relación. He encontrado la verdadera felicidad…” La negación de Juan de considerar su situación, arrepentirse, y pedir perdón a Dios y a su esposa exige que la iglesia dé paso al proceso de disciplina.

Pero supongamos que Juan reconoce su error. Renuncia a su relación ilegítima, pide perdón a su esposa. Y va hasta el extremo de pedir perdón públicamente a la iglesia. ¿Cómo debe responder la iglesia en este caso?

Pues, el Señor mismo nos da la respuesta. ¿Cuántas veces debemos perdonar a nuestro hermano, y perdonarlo de corazón? Ya sabemos la respuesta (Mt 18:35). O como afirma Pablo: “De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros” (Col 3:13).

Bíblicamente NO tenemos facultad para disciplinar a un hermano que peca pero que se arrepiente. La disciplina es para el que NO se arrepiente.

Un ejemplo claro de esto lo vemos cuando el apóstol Pedro niega a su Señor tres veces y a escasos días de Su resurrección le encomienda el cuidado de Sus ovejas.




Tips para la Oración

18 06 2007

La verdad es que hasta el más espiritual le cuesta trabajo orar y al que no que me diga a donde le mando mi Biblia para que me la autografíe… y es que me estoy refiriendo a la oración de a verdad, no la raquítica de 10 minutos cada tercer día o la que se hace antes de comer.

Y es que cuando no te gana el sueño en las noches, lo intentas en la mañana y andas muy dormido, al mediodía es peor porque andas con el ritmo del día y te interrumpe el ruido y cosas por el estilo.

Yo en lo personal prefiero las noches, ya que se durmieron mis hijos y todo mundo está en paz, esto parece ir en contra de los cánones de los grandes hombres de oración, porque generalmente se aventaban las mañanas o madrugadas orando.

Leyendo y viendo sermones y estudios sobre la oración resumí estos puntos que creo pueden ayudar a tener una mejor oración:

1.    La mejor oración sale de una fuerte necesidad interna. Y es cierto, nada más tenemos una necesidad, problema, enfermedad, deuda o cosas así  la oración sale fluidita y sin problemas, pero cuando andamos tranquilos hasta aburrido se puede hacer.

2.    Acercarse con corazón sincero (Hebreos 10:22). O sea, la honestidad ante cualquier cosa, así sea para confesar algo, pedir dirección para algo, lo mejor es ser honesto y confesar todo y aceptar la dirección que Dios vaya a poner después de esa oración. Corazón dispuesto a.

3.    Sencillez. No es necesario empezar con 3 horas de adoración ni usar palabras altisonantes ni versículos para todos. Creo que Dios sabe bien lo que escribió y se sabe la Biblia al derecho y al revés. Tampoco Dios tiene complejo de inferioridad para que a cada rato nos la pasemos “alabándolo lisonjeramente” creo que es mejor ir al punto con palabras simples. Como niños.

4.    Rendición total a Cristo. Hay cosas que no las llevamos a oración porque creemos que sabemos cómo resolverlas o porque, tontamente, “no queremos que Dios se entere de ellas”… amado, si ya lo sabe todo es mejor entregarle todas las cosas a El.

5.    Que cueste. Y no dinero, sino esfuerzo y dedicación, hacerlo como una obligación, ya sea por las mañana o por las noches pero tiene que ser constante.

6.    Evitar oraciones egoístas (Santiago 4:3) Lo que deberíamos orar primero o con más ganas debería de ser las cosas que a Dios le interesan más, salvación de almas, formas de atraer gente, la salud familiar.

7.    Grandes peticiones. A veces oramos cosas “bajas” o modestas porque creemos que estamos pidiendo mucho, cuando realmente casi casi puede sonar a ofensa para Dios porque si El es el Todopoderoso, El puede hacer todo y nada es grande para El.

8.    Orar de acuerdo a su voluntad (Juan 5:14-15). Dios cumple las necesidades, no las necedades.

9.    Cuentas claras. Antes que pedir, ver, rogar o lo que sea, el que se acerca a orar tiene que traer las manos limpias, Dios no escucha la oración de alguien que trae pegados ocultos, que trae cosas no claras y lo que primero pide es ponerse a cuentas con El y entonces si después entrar a la oración. (Salmo 66:1 8)

10.    Orar en todos lados. Debemos tener una hora especial para orar, algo que algunos llaman, la oración fuerte, pero siempre es bueno vivir una vida de oración en el camión, en el trayecto, en donde sea, tener esa pequeña charla con Dios, NO nada más para pedir, sino para tener esa comunión de estado de ánimo con El.

11.    Posición. Todo mundo por lo regular ora de rodillas, no se si es por comodidad o por forma religiosa que hemos adoptado pero la verdad es que se puede orar en cualquier posición, el chiste es estar cómodo y concentrado. De rodillas, acostado, sentado, caminando, parado, como sea. Realmente el chiste de la posición es que no propicie el quedarse dormido o el cansancio o la distracción.

12.    Tiempo. Ah que la… este siempre es buen tema, y es que por ejemplo en la congre donde yo me salvé si no orábamos diario mínimo 1 hora era casi casi sinónimo de que no andabas bien. Creo que estaba bien porque era buena disciplina pero también creo que se volvió una locura y una obsesión. Sin embargo creo que orar 10 min. al día tampoco es algo bueno.

Ya ven que fácil… jajaja, la verdad no, no está fácil, y para checar ejemplos todavía más pesados, ahí les va la lista de lo que “cuenta la leyenda” (porque si no luego dicen que me creo todo y que de donde saco datos) eran tiempos de oración de grandes cristianos.

C. Simeon: 4 hrs… (4am. a 8am.)
J. Wesley:  2 hrs… (4am. a 6am.)
J. Fletcher: a veces toda la noche
M. Lutero: 3 hrs… (por la mañana)
Obispo Adbury: 2 hrs… (4am.)
Samuel Rutherford: (3am.)
J. Alleine: 4hrs… (4am. a 8am.)
J. Welch: 8 a 10 hrs.
D. Brainerd: días entero en oración
Earl Caierns: 1.5hrs. (6am.)
Hudson: de 2 a 3 hrs.

Espero esto sirva para el fin que fue hecho, disciplina, hambre y ganas de orar cada día más… en tiempo y en calidad… y esto trae como resultado una mayor dependencia de Cristo y una mejor vida espiritual.




Por qué creo que Saúl se perdió…

14 06 2007

Ya parece que me ensañé con Saúl y otros y a fuerzas quiero demostrar que se perdieron, la verdad es que lejos está de darme gusto o algo parecido pero creo que son ejemplos bíblicos muy buenos para demostrar que, en efecto, la salvación se puede perder si se descuida o se vuelve a la anterior forma de vida.

Este como todos los estudios o análisis creo que se tienen que hacer a la luz de dos verdades bíblicas:

La SUMA de tu Palabra es verdad Salmo 119:160 (o sea, no usar versículos aislados para querer demostrar verdades sino un conjunto de verdades que demuestren lo mismo, la armonía de la Biblia)

Dios es nuestro culto racional Romanos 12:1 (razonar lo que decimos, pensamos o nos enseñan y no solo creerlo porque alguien lo dice)

Ok, después de lo anterior, y ya entrando en materia, primero hay que dejar claro que Saúl SI fue salvo, ya se que si lo sabemos, pero por aquellos que puedan decir que “nunca lo fue”.

Dios mismo escogió a Saúl para ser el líder sobre su heredad (1 Samuel 10:1 compare 9:16,17). Ya que más tarde aprendemos que Dios rechazó al hermano mayor de David (Eliab) para ser rey porque tenía una condición equivocada en su corazón (1 Samuel 16:6,7 compare 17:28), esto nos dice que el corazón de Saúl sí era de acuerdo a la condición que Dios buscaba ¡Es también inconcebible que Dios hiciera que su profeta ungiera a un hombre no salvo para que fuera el rey de su pueblo!

La Escritura declara que Saúl, en sus primeros días, tenía el Espíritu de Dios sobre él con poder (1 Samuel 10:10). Sin embargo, más tarde Dios dice de este mismo hombre:
Me pesa haber puesto por rey a Saúl porque se ha vuelto de en pos de mí, y no ha cumplido mis palabras (1 Samuel 15:11 VRV).

Saúl volvió sus espaldas a Dios. ¿No indica esto claramente que Saúl estaba con Dios antes de ese punto? Muy pronto después Saúl dejó de seguir al Señor, y leemos:
El Espíritu de JEHOVA se apartó de Saúl, y le atormentaba un espíritu malo de parte de JEHOVA (1 Samuel 16:14 VRV).

Después de esto leemos sobre el decaer espiritual de Saúl. Su celo hacia David (1 Samuel 18:7-9) le llevó a otros pecados, incluyendo múltiples intentos para asesinar a David (y aun sobre la vida de Jonatán, el propio hijo de Saúl). Ver 1 Samuel 18:11, 19:10, 20:33.

Saúl también ordenó injustamente el asesinato de 85 que vestían el efod de lino e hirió a filo de espada a Nob, el pueblo de los sacerdotes con sus hombres, mujeres, niños e infantes (1 Samuel 22:18,19). La Biblia declara que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él (1 Juan 3:15, VRV).

A pesar de todo esto, algunos aun piensan que Saúl fue salvo hasta el final de su vida ya que Samuel, quien murió salvo, le dijo:
Y JEHOVA entregará a Israel también contigo en manos de los filisteos; y mañana estaréis conmigo, tú y tus hijos … (1 Samuel 28:19, VRV )[2]

Es necesario hacer notar dos puntos en conjunto con ese verso. Primero, citar 1 Samuel 28:19 es comenzar muy tarde en el pasaje. Debemos empezar la cita en el verso 16:

Entonces Samuel dijo ¿Y para qué me preguntas a mí, si Jehová se ha apartado de ti y es tu enemigo? Jehová te ha hecho como dijo por medio de mí; pues Jehová ha quitado el reino de tu mano y lo ha dado a tu compañero, David. Como tú no obedeciste a la voz de Jehová, ni cumpliste el ardor de su ira contra Amalec, por eso Jehová te ha hecho esto hoy. Y Jehová entregará a Israel también contigo en manos de los filisteos; y mañana estaréis conmigo, tú y tus hijos; y Jehová entregará también al ejército de Israel en mano de los filisteos (VRV).

En ese punto en el tiempo, Dios se ha convertido en enemigo de Saúl. De acuerdo a Hebreos 10:27, fuego hirviente consumirá a los enemigos de Dios. ¡Saúl sólo tenía un día para vivir, aun así nunca se arrepintió! De hecho, él se suicida, aunque alguien llega y lo remata, pero de todos modos el intentó suicidarse y lo hubiera conseguido de todos modos (1 Samuel 31:4). Así que desde 1 Samuel 15:11 hasta el mismo final de su vida, Saúl nunca se tornó a Dios. Por tanto, es imposible que él hubiera escapado el fiero tormento más allá de la tumba, ya que murió siendo un enemigo de Dios.

Segundo, ¡mucha gente fracasa en entender que en los días del profeta Samuel, la gente justa e injusta iba al Hades (o Seol)! Esto se muestra gráficamente en Lucas 16:19-31. Ahí vemos a Abraham el justo y a Lázaro en un lugar de contentamiento y separados por un golfo intransitable del rico, una persona judía que murió en sus pecados y necesitando arrepentimiento. Ese mismo hombre impenitente estaba en un fiero tormento. A la luz de esto, el justo Samuel pudo decir que el injusto Saúl estará conmigo, queriendo decir que él estaría muerto y en el Hades. Pero de acuerdo a otra evidencia de la Escritura, él estaría en el fuego al otro extremo del golfo donde el profeta Samuel estaba.

Esto si tomamos literal lo de que si vino Samuel con la adivina, otras opiniones declaran que Samuel no fue el que se le apareció a Saúl sino un espíritu engañoso el cual le decía que estaría con él ese día, pero no de descanso. Sea cual sea de las 2 versiones el resultado es el mismo, no iba a estar en el descanso sino en el tormento.

Saúl es claramente un ejemplo de una persona que una vez siguió a Dios (1 Samuel 15:11), pero que después se apartó al punto en que se convirtió en enemigo de Dios (1 Samuel 2816) y cometió suicidio (1 Samuel 31:4,5).

En otras palabras, la Escritura declara que Saúl total y finalmente se apartó de la fe.

Lectura complementaria… Post: Acerca de la Salvación




Gracia… ¿de la barata o de la de verdad?

7 06 2007

Creo (digo creo para no verme payaso y decir que lo sé todo) de que actualmente hay una gran confusión de lo que la Gracia es.

Se dice, actualmente y en algunos lugares, que la gracia es aquello por lo cual aunque pequemos Dios no nos ve a nosotros sino el espíritu. Que Gracia es aquello que hace que Dios (todavía no se cómo) pueda diferenciar entre el pecado y el pecador, creo que de ahí sale esa “famosa” frase de que Dios ama al pecador pero odia el pecado. (digo namás hay que leer: Salmo 7:11 “Dios es juez justo,  Y Dios está airado contra el impío todos los días”. Para salir de esa idea)

Pero no, no estoy de acuerdo con eso. La Gracia es para algo ANTES del pecado, gracia aparte de ser el favor no merecido de la muerte de Cristo, es esa influencia del Espíritu Santo sobre nosotros para poder RECHAZAR el pecado. Es aquello que nos ayuda a NO pecar, a no caer, a no regarla.

Es esa fuerza que cuando tenemos la tentación enfrente nos ayuda a decir ¡NO!

La Gracia de Dios es la que nos da poder para que el pecado no tenga dominio sobre nosotros. “Porque el pecado NO enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.” Romanos 6:14
Por lo tanto la persona que está dedicada a servir a Jesucristo y que sus pecados ya no lo dominan, ésa, está bajo la gracia. Ha sido salvada por gracia. Pero si la persona todavía practica pecados -como mentiras, enojos, codicias con sus ojos, avaricia, rencores, etc.-, pero dice que por gracia es salva, está bajo una falsa gracia QUE NO SALVA, de la cual la Biblia nos advierte diciéndonos que algunos falsos maestros iban a enseñar. “Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que CONVIERTEN EN LIBERTINAJE LA GRACIA de nuestro Dios…” Judas 4.

Otros más dicen: estamos en la etapa o en la época de la Gracia. Traducido es… una vez “recibido” a Cristo ya podemos hacer casi casi lo que sea, total Dios ya no nos ve a nosotros sino a Cristo crucificado. Escucha lo que contesta la Biblia ante semejante mentira: “¿Qué pues? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? En ninguna manera. Porque los que hemos MUERTO al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?” Romanos 6:15 y 2.

Entonces creo que este es una herramienta más para justificar y solapar el pecado en las congregaciones, para apapachar al que no camina como debiera y vivir engañados. Y en algunos casos para recibir diezmos y dinero incluso del que no es convertido.




Acerca de la Salvación

4 06 2007

Recordatorio anticipado: Salmos 119:160 - La suma de tu palabra es verdad.

Híjole esta frase o idea se la han aventado “buenísima” durante ya hace un buen tiempo. Y es que el decir “El nunca fue realmente salvo” se ha usado sobre todo en esos grupos en lo se pregona que una vez salvo es IMPOSIBLE perder la salvación y si les preguntas que qué pasa si alguien que andaba bien se regresa al mal camino entonces aplican esa frase. El ejemplo más citado el pobre de Judas.

“El nunca fue realmente salvo” normalmente esto se aplica en relación a una persona religiosa, aparentemente salva (tal vez aún por muchos años), que luego se vuelve al adulterio, la avaricia, borracheras y/o otros pecados similares o doctrinas heréticas que niegan su pasada profesión Cristiana. Aunque esta frase tiene cierta validez basándonos en Mat. 7:21-23, no cubre todos los casos.

Digo, para empezar, creo que todos creemos que David era salvo ¿verdad?. Digo aparte de la constancia de que hay en la Biblia y de ser una de las personas más efectivas que han existido. Y aún así el buen David pecó y gacho, se metió con la vecina, después mandó a matar al “socio” y mínimo se aventó ocultando todo como 9 meses. Hasta que llega el profeta y le enseña su pecado. ¿Qué me van a decir? ¿que apenas ahí David se convierte? No creo, ¿verdad? ¡Obviamente no!

Debemos citar también que, sin excepción, ninguno de los sexualmente inmorales y los asesinos, heredarán el reino de Dios, de acuerdo a 1 Cor. 6:9,10 y Apoc. 21:8, esto es, a menos que se arrepientan. El anterior pasaje lee: “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? no erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.” Hay que ver que debemos siempre interpretar el Antiguo Testamento a la luz del Nuevo Testamento. ¡Por lo tanto, las actuaciones de David de adulterio y asesinato lo hubieran excluído ciertamente del Reino de Dios, si él no se hubiera arrepentido, según el Apóstol Pablo! Creer otra cosa es rechazar la evidencia Bíblica en cuanto a esto.

La verdadera enseñanza de la gracia es muy bien descrita en Tito 2:12: “Enseñándonos que, RENUNCIANDO a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente.”

Además de David, hay otros ejemplos Bíblicos que arrojan luz espiritual sobre la frase “El/Ella no fue realmente salvo/a.”

Otro ejemplo es 1 Tim. 5:14,15: “Quiero, pues, que las viudas jóvenes se casen, crien hijos, gobiernen su casa; que no den al adversario ninguna ocasión de maledicencia. Porque ya algunas se han apartado en pos de Satanás.”

¡Epale!, NO puede podría decir “algunas SE HAN apartado en pos de Satanás,” a menos que antes estuviera siguiendo a alguna otra persona! Ya que sólo hay otra posibilidad, las viudas de las que Pablo escribió ¡tienen que haber sido seguidoras de Jesús antes de que se apartaran en pos de Satanás! Además, el versículo 11 declara que esas mismas viudas tuvieron “dedicación a Cristo.” Claramente, entonces, su “dedicación a Cristo” llegó a su fin o murió. Entonces comenzaron a “ir en pos de Satanás.” Lo dice la Biblia… no yo.
Otra refutación es Santiago 4:4b el cual dice, “Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.” Hay que ver como Santiago declara que uno puede “constituirse” enemigo de Dios. Uno, o es salvo, o no es salvo; con Jesucristo, o contra El; un hijo de Dios, o un enemigo de Dios.

Ahora, para que uno se “constituya” enemigo de Dios debe implicar que uno era, justo antes de esa condición espiritual, un hijo de Dios. No hay ninguna otra condición espiritual en la cual se pueda estar. ¡Además, un hervor de fuego consumirá a todos los enemigos de Dios (Heb. 10:27)! ¡Así que, si uno se “constituye” enemigo de Dios luego de su anterior condición espiritual de salvación, entonces no puede ser salvo más, especialmente si el hervor de fuego lo va a consumir!

En otras palabras, Santiago cita en forma condensada que un Cristiano puede llegar a amar el mundo y mostrarse como persona que ya no es salva.

¡El también describió lo que le sucedió a Demas (2 Tim. 4:10)! Esto es también una respuesta para los que dicen, basándose en el Antiguo Testamento, que “Cristo está casado con los que se apartan,” pero se les olvida decir, ¡”Yo repudié a la rebelde Israel y me divorcie de ella precisamente por el adulterio, cometido,” Jer. 3:8!

Para citar otra prueba Escritural similar que refuta esta pregunta hay que ver como algunas veces 1 Jn. 2:19 es incorrectamente aplicado al enseñar: “El nunca fue realmente salvo”. Este versículo dice: “Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubieran sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros.”

A ver:
1. Si la interpretación de de los que afirman que no se pierde la salvación acerca de 1 Jn. 2:19 fuera correcta, entonces nunca podríamos saber en este momento si alguien fue verdaderamente salvo, o sólo un Cristiano profesante, que puede no ser salvo.

2. Si su misma interpretación acerca de este versículo clave es correcta, entonces, ¿cómo pueden haber por lo menos catorce claros ejemplos Bíblicos de personas que de hecho experimentaron una genuina salvación, y luego se apartaron de Cristo hasta el punto de experimentar muerte espiritual? ¡Esto también seria imposible!

Por lo tanto, al permitirle al contexto inmediato de 1 Jn. 2:19 y a estas otras Escrituras interpretar la Escritura en cuestión, debemos rechazar ese punto de vista acerca de este versículo. ¡Sin duda, Saúl, Salomón y los discípulos anónimos de Jn. 6:66, eran todos salvos y más tarde se apartaron de Dios y nunca retornaron a El! Con todo lo antes mencionado en mente, 1 Jn.2:19 no puede, por lo tanto, ser un principio espiritual, como muchos lo utilizan, sino un ejemplo específico.

Y la mejor de todas es “Si tienes un hijos por más mal que se porte NO puede dejar de ser tu hijo… Una vez hijo siempre hijo”. No es mala onda pero creo que ese es uno de los argumentos más fuertes pero más evadidos de la realidad y es que en primera nosotros NO somos hijos naturales, somos ramas INJERTADAS, o hijos adoptivos así que el argumento está fuera de contexto. No podemos revolver algo que nace de nosotros y que es materia con algo que es espiritual como es la salvación. Además si ponen el ejemplo del hijo Pródigo hay que checar quien busca a quien, si el hijo RECTIFICA y regresa al padre o el padre es el que va por el hijo. Es un arrepentimiento del hijo el que lo hace regresar.

Ya voy a acabar en serio…

Se me olvidaba, esto me lo dijeron y no me fui pa atrás no sé porque. Pero al preguntarle a alguna de estas personas que entonces que pasó con Ananías y Safira (porque o me podía decir que no eran salvas ya que los apóstoles aceptaban dinero de ellos para las misiones)  me dijeron que Dios los mató para salvar su espíritu. No en serio, así me dijeron, o sea que estos si eran salvos, pero Dios los mata para que no pequen más. O sea ¿Dios los premia por perversos?

Vamos a olvidar todo lo que aquí se escribe, y resolvamos el fin de Ananías y Safira con algo más fácil.

¿Cuál es el único pecado no perdonado? Blasfemia contra el Espíritu Santo. Y en este pasaje ¿a quién dice Pedro que le mintieron? Al mismo Espíritu Santo… ¿tons?

Otro argumento que se presenta para decir que Judas nunca fue salvo, es que fue llamado el hijo de perdición (Juan 17:12, VRV). ¡Si esto es cierto, entonces debemos decir que el Apóstol Pedro tampoco fue salvo porque Jesús le llamó Satanás (Mateo 16:23)!
Por último… ejemplo de personas salvas y que se perdieron.
Saúl
Salvo - (1 Samuel 10:10).
Perdida de Salvación -  (1 Samuel 15:11 VRV) y (1 Samuel 16:14 VRV).

Demas
Salvo - (Colosenses 4:14, Filemón 24)
Perdida de Salvación - (2 Timoteo 4:10, NVI).

Judas Iscariote
Salvo - (Mateo 10:2) y (Mateo 10:1)
Perdida de Salvación - (Marcos 14:21, NVI).

El Cristiano Débil de Corintios 8
1 Corintios 8:10-11

No se malentienda este post, CREO firmemente que Jesús ni nos suelta, ni nos deja y va y nos rompe la pata con tal de regresar y luchará siempre por ello, porque su misericordia es infinita, y que nos perdona cuantas veces nos equivoquemos PERO PERO PERO… EL nos dio libre albedrio y podemos echarnos para atrás cuando queramos, porque EL lo UNICO que NO puede hacer es obligarnos a seguirlo.

El perdón de pecados tiene 1 sola condición: ARREPENTIMIENTO. Sin tal no importa si somos o no cristianos, no hay forma de encontrar perdón, no importa cuánto tiempo hayamos caminado el chiste es acabar la carrera. Dios ya hizo su parte, el resto depende de nosotros. ¡Animo!

PD. ¡¡No es debate eh!!




¿No hay justo ni aun uno?

29 05 2007

“…conviértanse ahora cada uno de su mal camino, y mejore sus caminos y sus obras. Y dijeron: Es en vano; porque en pos de nuestros ídolos iremos, y haremos cada uno el pensamiento de nuestro malvado corazón.” Jer. 18:11,12

Hoy en día, miles de creyentes desalentados han optado por seguir el mismo camino que los frustrados israelitas de quien habló el profeta Jeremías. Parecen decir junto con ellos “es en vano porque no se puede dejar de practicar el pecado”

Lamentablemente iglesias y seminarios están enseñando el fracaso como doctrina cristiana, sometiendo la Biblia a su experiencia personal en vez de tratar de ajustar la vida del creyente al estándar escritural. Teólogos y ministros que han sido derrotados al tratar de vivir una vida recta, enseñan desde los púlpitos, sin vergüenza ni rubor, que mientras vivamos en este mundo siempre seremos prisioneros de nuestros pecados. Tal es la estima que tienen al sacrificio de Jesús y tal su confianza en el poder del Espíritu Santo.

A continuación trato de encontrar el “antídoto” escritural para esas afirmaciones derrotistas.

NO HAY JUSTO NI AUN UNO
Uno de los textos en que se basan quienes predican el evangelio “del fracaso”, es el versículo de Romanos 3:10. Basados en él, afirman que no hay persona que viva justamente (rectamente) y concluyen que todos forzosamente tenemos que vivir en pecado.

“No hay justo, ni aun uno”, es el slogan favorito con que tratan de santificar su desobendiencia.

Pero analicemos el contexto para encontrar a quiénes re refería Pablo diciendo que no había un solo justo:

“¿Qué pues? ¿Somos nosotros mejores que ellos? En ninguna manera; pues ya hemos acusado a judíos y gentiles, que todos están bajo pecado. Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda. No hay quien busque a Dios” (Ro 3:9-11)

Si nosotros leemos cuidadosamente, en el verso 9 está hablando que judíos y gentiles “todos están bajo pecado”. Para reforzar esta idea añade el verso 10 “Como está escrito: no hay justo, ni aun uno”, ¿a quienes se refería?: a los judíos y a los gentiles. ¿Acaso dice los cristianos? no, sino solamente a esos dos grupos.

Si nosotros vemos el diseño de la epístola a los Romanos completa encontraremos que el capítulo uno habla del pecado del mundo romano (gentiles), en el capítulo dos habla del pecado de los judíos y en el capítulo tres nos habla de que todos están bajo pecado, ¿con que fin escribe Pablo esto? Con el fin de que entendamos que el Evangelio es necesario para salvar a la humanidad entera.

Es cierto, no hay justo, ni aun uno, antes de venir a la salvación; pero una vez salvos por Cristo, por su gracia se vuelve justo (recto). De hecho la Escritura menciona varios ejemplos de personas que eran justas por la gracia de Dios.

Los ejemplos abarcan el Antiguo y el Nuevo Testamento:
“Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová. Estas son las generaciones de Noé: Noé, varón justo, era perfecto en sus generaciones; con Dios caminó Noé” Gn 6:8,9

“Hubo en los días de Herodes rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías….. su mujer Elisabet…. ambos eran justos delante de Dios….” Lc. 1:5,6

“Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel…” 1 Tes. 2:10

Como podemos ver, si hay más de un justo. Romanos 3:9-11 sólo significa que no los hay antes de venir Cristo. Más aun, Mateo capítulo 25 dice que existen muchos justos, no sólo gente como Noé o el apóstol Pablo.

Además las características de las personas descritas en Romanos 3:9-11 no son sólo que no son justas, también dice que “no buscan a Dios”. Nosotros sabemos que un cristiano busca a Dios, por lo tanto el pasaje no se puede referir a los cristianos.

“No hay justo ni aun uno”… ¿Argumento realmente Bíblico o un “permiso” para regarla y aplacar la conciencia?